La Felicidad es la diversidad de los hijos de Dios.
No debemos discriminar a nadie.
Ni rico, ni pobre.
Ni blanco, ni negro.
Ni gitano, ni payo.
Ni alto, ni bajo.
Ni indio, ni vaquero.
Y luego, para ser felices, hemos de diversificarnos. Dedicándonos a varias labores, a lo largo de la semana.
Cocinar, planchar, fregar, caminar, correr, escribir, tocar el piano, visitar a los amigos, montar a caballo, esquiar, reformar la casa, abrazar y besar, conversar, nutrirnos, curarnos, sufrir, aprender y crecer, etc.