Entelequia

alejandrina padron

Poeta recién llegado
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Descabálgame vida de la muerte
Ponme en el sitio de la reserva de los inesperados
En aquella luz de los inconformistas que no aceptan nada sin tu luz
Dame un trozo donde lo abarque todo en una isla de ignorancia
Quiero ignorar todo lo que ensucia mi alma
Maldecir tanta incongruencia
¡Malditas guerras!
¡Maldito enfrentamiento¡
¡Maldita hambre sin nombre y con color!
Ignoremos todo esto, pero al mismo tiempo
Déjame gritar lo que no quiero
No quiero pertenecer a esta sangría de otros patronos
Resígname a pedir una ilusión…
Quiero una nave en la que todos remen.
Quiero bogar lentamente
Navegar por tus arroyos
Bajar despacio a la comisura de unos labios rojos de sangre
De sangre nueva, sin odio, virgen, como de recién nacido…
Una transfusión inesperada
Un abrazo que no termina en canción
Una música para todo lo de ayer
Y un verso para aquello que está por llegar...
Quisiera tener la clarividencia del sabio
Para distinguir lo grande de lo que no es tan grande
Para no resignarme con falsas intuiciones
No quiero que mi vida sea un simulacro
Quiero quitarme de encima esa losa de afecto que me aplasta
No quiero sentir toneladas de ilusión matándome el corazón
Dame olvido y saliva para pasar páginas
Lacre para sellar capítulos
Que la marea de la memoria no suba intempestivamente
Movida por la luna de un recuerdo que me hace chorrear el alma
Dame un trastero donde pueda guardar nueve meses
Nueve meses de esperanza
O dos semanas… o un mes y medio… o apenas dos días
Dame un crematorio donde pueda convertir en cenizas tantas cosas que no necesito
Que me sobran… que envenenan mi alma
Cosas que no quiero volver a ver
Nombres de infausta memoria
Cadáveres de pieles o pieles de cadáveres
Déjame incinerar todo lo que desprecia la vida
Esos hombres que se creen que este mundo sólo es su mundo
No quiero verlos nunca más sentados al sol
Cruzando una calle, simulando una bondad que nunca han conocido
Dame un mundo a la medida
Donde no insulten las limosnas
Donde ser negro y pobre no signifique desprecio ignorante hacia la miseria
Donde un niño no tenga que trabajar para ganar el pan de cada día
Donde una mujer, no sea maltratada hasta morir solo por ser mujer
Dame una playa de arenas azules bañadas por olas blancas
Déjame…
Dolerme con los pobres de la tierra
Teñir de colores la pobreza
Pintar la sonrisa en la cara de ese niño
Colmar de pan las manos de esa madre
Llenar de agua ese cántaro vacío
Lavar los pies de ese mendigo
Bañar en perfume a ese anciano desvalido
Llorar por todo lo que no puedo hacer
Porque el cielo, es posible que no exista
Y si no existe el cielo, ¿por qué existe el infierno?
¿Dónde está ese Dios que todo lo decide?
¿Tú lo sabes?
Tú que guardas en el baúl de tu vida la sabiduría de los siglos
Tienes que saberlo
¿Por qué no me lo cuentas?
Enséñame, quiero saber tanto como tú
Quiero encontrar a Ícaro para pedirle sus alas
Voy acercarme al Sol aunque sepa que va a fundirlas
Se que son de cera
Pero soy todo lo que soy incapaz de hacer
Tal vez ese es el por qué de mi tristeza
Por qué mi playa es de arenas negras
O por qué no existe ni esa playa
Quizás todo esté en mi cabeza
Acaso sólo esté matando mi delirio
Posiblemente… posiblemente
¡Que cualquiera me preste sus quimeras!
No me engañen. Se que alguien las tiene
Prometo devolvérselas intactas
Porque cuando ya no me queden ilusiones
¡Cúbreme con esa tierra!
¡He de pagar mis culpas!…
 

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