Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Volvemos a ser los de antes.
Trágicos, confusos y distantes.
Los mismos clavos.
La misma cruz.
El mismo precipicio de miradas.
La misma muerte.
El mismo ataúd.
Las mismas promesas infectadas.
Un corazón que palpita descompuesto y una voz que retumba en el vacío.
¿Cuantos besos nos faltaron por robarnos?
¿Cuantas noches nos robamos el aliento?
Y ahora, dime, ¿quien será el que llore en este entierro?
El amor que esparcimos sin escudo o el dolor que resguardamos de la lluvia.
Trágicos, confusos y distantes.
Los mismos clavos.
La misma cruz.
El mismo precipicio de miradas.
La misma muerte.
El mismo ataúd.
Las mismas promesas infectadas.
Un corazón que palpita descompuesto y una voz que retumba en el vacío.
¿Cuantos besos nos faltaron por robarnos?
¿Cuantas noches nos robamos el aliento?
Y ahora, dime, ¿quien será el que llore en este entierro?
El amor que esparcimos sin escudo o el dolor que resguardamos de la lluvia.
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