Alejo Magno
Poeta recién llegado
Las sombras
se disfrazan de palomas
para entrar en mi alma.
Ingresan lúcidas
diáfanas como ángeles falsos.
Me desbordan con ternura
me abrazan suavemente
y luego
se desintegran
en un ejército de hormigas negras
que devoran el Maná
de tu memoria.
Entonces huyo.
Me hundo
en el amniótico recuerdo
de tu saliva madre.
Me salva
la certeza
de tu alma rescatada.
Me inmuniza
una dosis de savia de geranios.
Y por encima del eco
de las baldosas de la casa
me rocía tu mirada
(que aún no veo)
con la perfecta presencia
de tus pájaros.
se disfrazan de palomas
para entrar en mi alma.
Ingresan lúcidas
diáfanas como ángeles falsos.
Me desbordan con ternura
me abrazan suavemente
y luego
se desintegran
en un ejército de hormigas negras
que devoran el Maná
de tu memoria.
Entonces huyo.
Me hundo
en el amniótico recuerdo
de tu saliva madre.
Me salva
la certeza
de tu alma rescatada.
Me inmuniza
una dosis de savia de geranios.
Y por encima del eco
de las baldosas de la casa
me rocía tu mirada
(que aún no veo)
con la perfecta presencia
de tus pájaros.