LUMUGA 95
Poeta asiduo al portal
Nadie me cree capaz de llorar,
mas nadie sabe cuando ocurrió;
Creí muerta al alma cuando rió
al saber que inútilmente fue a orar.
Cuando la lluvia se desprendió de sus gotas,
que huérfanas y sin respeto quedaron en el olvido,
me di cuenta de que mi alma estaba rota,
me di cuenta de que lo que más quería se había ido.
Cuando los gorriones echaron a volar,
cuando sus plumas cayeron al suelo,
no hubo ningún consuelo;
nadie lo supo valorar.
Cuando las hojas del gran roble
perecieron a pesar del gigante noble,
supe entonces que todo fue efímero,
que todo lo bueno se va de un golpe flamígero.
Cuando yo, que estuve esperando demasiado,
me di cuenta entonces de que no me habías amado.
Cuando el cristal de mis ojos una lágrima soltó,
supe entonces que tu ni nadie mi corazón soportó...
mas nadie sabe cuando ocurrió;
Creí muerta al alma cuando rió
al saber que inútilmente fue a orar.
Cuando la lluvia se desprendió de sus gotas,
que huérfanas y sin respeto quedaron en el olvido,
me di cuenta de que mi alma estaba rota,
me di cuenta de que lo que más quería se había ido.
Cuando los gorriones echaron a volar,
cuando sus plumas cayeron al suelo,
no hubo ningún consuelo;
nadie lo supo valorar.
Cuando las hojas del gran roble
perecieron a pesar del gigante noble,
supe entonces que todo fue efímero,
que todo lo bueno se va de un golpe flamígero.
Cuando yo, que estuve esperando demasiado,
me di cuenta entonces de que no me habías amado.
Cuando el cristal de mis ojos una lágrima soltó,
supe entonces que tu ni nadie mi corazón soportó...
Última edición: