Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Ya ves,
te puedo encontrar a la salida,
o después,
puedo visitar tu humilde hogar ensangrentado,
alivianado por tanta ausencia de vida,
por todas las vidas vividas,
y por sus muertes,
te puedo dar un mensaje de entrada y salida,
recorre conmigo los huertos cristianos, donde musulmanes sembraron el terror,
recorre conmigo los huertos musulmanes, donde cristianos izaron banderas de temor,
y así verás, querida doncella empedernida,
de qué manera fugaz te espero con tu pasión enardecida,
tu boca movible,
tus suspiros lejanos,
y tus dientes cercanos.
No muerdas, no lo hagas,
es inútil mostrar tus blancos colmillos,
ese hombre te conoce al dedillo,
y no se va a acercar nunca más,
por lo demás,
salimos de entrada y entramos de salida,
como si fuera esta nuestra única guarida,
y como si fuéramos los últimos hombres en esta tierra derretida.
te puedo encontrar a la salida,
o después,
puedo visitar tu humilde hogar ensangrentado,
alivianado por tanta ausencia de vida,
por todas las vidas vividas,
y por sus muertes,
te puedo dar un mensaje de entrada y salida,
recorre conmigo los huertos cristianos, donde musulmanes sembraron el terror,
recorre conmigo los huertos musulmanes, donde cristianos izaron banderas de temor,
y así verás, querida doncella empedernida,
de qué manera fugaz te espero con tu pasión enardecida,
tu boca movible,
tus suspiros lejanos,
y tus dientes cercanos.
No muerdas, no lo hagas,
es inútil mostrar tus blancos colmillos,
ese hombre te conoce al dedillo,
y no se va a acercar nunca más,
por lo demás,
salimos de entrada y entramos de salida,
como si fuera esta nuestra única guarida,
y como si fuéramos los últimos hombres en esta tierra derretida.
:: placer estar en tus versos::
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