manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Aquella a la que mi corazón siempre amo,
A la que siempre adore más que mi propia vida,
La que ame siempre mas que a todo,
Más que eso, más que a mi mismo más que a nada,
Aquella se olvida de la mano imborrable del tiempo añorado.
Aquella que por mi garganta habla
A la par de mis pasos va,
Que mi sombra es, que mi visión llena y mi cabeza aturde,
Aquella que por mis venas va como sangre,
Aquella que me duele en todo el cuerpo como llagas,
Ella a la que mi soledad extraña y que mi suspiro necesita.
Para aquella son estos que tratan de ser versos,
Aquella quedo atrás y no regresa.
Es del viento y del tiempo,
No se vuelve a cruzar por mi vida y la extraño
Como extrañan las flores a la primavera.
No vuelve y la flor de mi vida y de mi juventud se marchita si no esta.
A la que siempre adore más que mi propia vida,
La que ame siempre mas que a todo,
Más que eso, más que a mi mismo más que a nada,
Aquella se olvida de la mano imborrable del tiempo añorado.
Aquella que por mi garganta habla
A la par de mis pasos va,
Que mi sombra es, que mi visión llena y mi cabeza aturde,
Aquella que por mis venas va como sangre,
Aquella que me duele en todo el cuerpo como llagas,
Ella a la que mi soledad extraña y que mi suspiro necesita.
Para aquella son estos que tratan de ser versos,
Aquella quedo atrás y no regresa.
Es del viento y del tiempo,
No se vuelve a cruzar por mi vida y la extraño
Como extrañan las flores a la primavera.
No vuelve y la flor de mi vida y de mi juventud se marchita si no esta.