yeso sanmartin
Poeta recién llegado
Quería decirte que, muy a menudo,
te apareces en mi mente y lo desordenas todo.
Eres un huracán travieso que revuelca mi existencia,
levantas el polvo que cubre mis sueños viejos
y me ciegas por completo.
Cambias de lugar las cosas,
pones tristeza y alegría en el mismo estante.
Luego te sientas y sonríes,
como si hubieras hecho algo increíble.
De pronto, cuando hago una hazaña,
enredado en las líneas de mi código,
logro lo imposible, algo grandioso,
me entran ganas de enviarte esas líneas,
como si fueran un poema.
Sin pensar que para ti
serían solo cosas raras,
los delirios de un loco.
Luego te entrometes en la lógica,
y no hay algoritmo que escape.
Solo puedo detenerme
y dejar que hagas lo que quieras.
Sí, quería decirte que, muy a menudo,
te apareces en mi mente,
lo cierto es que siempre estás ahí.
A veces logro atarte,
te dejo en un rincón,
te pongo una mordaza de silencio
y finjo que no estas.
O te guardo en el armario
para que me dejes trabajar.
Siempre escapas.
No sé cómo lo harás.
Tal vez soy yo quien te libera,
cuando te empiezo a extrañar.
te apareces en mi mente y lo desordenas todo.
Eres un huracán travieso que revuelca mi existencia,
levantas el polvo que cubre mis sueños viejos
y me ciegas por completo.
Cambias de lugar las cosas,
pones tristeza y alegría en el mismo estante.
Luego te sientas y sonríes,
como si hubieras hecho algo increíble.
De pronto, cuando hago una hazaña,
enredado en las líneas de mi código,
logro lo imposible, algo grandioso,
me entran ganas de enviarte esas líneas,
como si fueran un poema.
Sin pensar que para ti
serían solo cosas raras,
los delirios de un loco.
Luego te entrometes en la lógica,
y no hay algoritmo que escape.
Solo puedo detenerme
y dejar que hagas lo que quieras.
Sí, quería decirte que, muy a menudo,
te apareces en mi mente,
lo cierto es que siempre estás ahí.
A veces logro atarte,
te dejo en un rincón,
te pongo una mordaza de silencio
y finjo que no estas.
O te guardo en el armario
para que me dejes trabajar.
Siempre escapas.
No sé cómo lo harás.
Tal vez soy yo quien te libera,
cuando te empiezo a extrañar.