Brendita!
Poeta recién llegado
Te deslizaste por el valle de mi ternura,
presentiste mi torrente cristalino,
buceaste en la profundidad,
del verde de mis ojos.
Descubriste la incesante corriente,
de este río caudaloso y,
quisiste llegar a mi manantial,
para embriagarte en sus aguas.
Tu sonrisa guardaba vestigios,
de pasadas tristezas,
en tu pausado hablar se escondía,
la tibieza de tu aliento,
tu forma de llegar a mí,
encendió rápidmente la hoguera.
Brindamos y nos embriagamos,
entre suspiros y risas,
sin copas y sin alcohol.
Bebí de tu copa, bebí de tu amor,
paladeando su dulce sabor,
que se mezclaba con nuestros secretos.
Mientras delirabamos violines,
nos elevabamos al compás,
de dulces notas musicales,
por el aire con las alas abiertas,
en un viaje en donde
la razón quedaba atrás.
Y yo esperaba tu llegada,
abrazándome al tiempo,
envuelta en el manto de la espera.
Y te amé sin saber cómo sería tu abrazo,
te amé antes de saber que
alborotarías mi sangre,
sin saber que embriagarías mi piel,
erizándola, iluminándola.
Te amé sin saber que me sacudirías
como un furioso sismo,
para zambullir tu fuego,
y tu remanso en mí.
Y te amé sin conocerte,
casi sin saber nada de tí,
te amé sólo sabiendo tu risa.
Esta noche amor te regalo mis versos,
que serán sólo tuyos,
en la inspiración de mi desvelo. .
presentiste mi torrente cristalino,
buceaste en la profundidad,
del verde de mis ojos.
Descubriste la incesante corriente,
de este río caudaloso y,
quisiste llegar a mi manantial,
para embriagarte en sus aguas.
Tu sonrisa guardaba vestigios,
de pasadas tristezas,
en tu pausado hablar se escondía,
la tibieza de tu aliento,
tu forma de llegar a mí,
encendió rápidmente la hoguera.
Brindamos y nos embriagamos,
entre suspiros y risas,
sin copas y sin alcohol.
Bebí de tu copa, bebí de tu amor,
paladeando su dulce sabor,
que se mezclaba con nuestros secretos.
Mientras delirabamos violines,
nos elevabamos al compás,
de dulces notas musicales,
por el aire con las alas abiertas,
en un viaje en donde
la razón quedaba atrás.
Y yo esperaba tu llegada,
abrazándome al tiempo,
envuelta en el manto de la espera.
Y te amé sin saber cómo sería tu abrazo,
te amé antes de saber que
alborotarías mi sangre,
sin saber que embriagarías mi piel,
erizándola, iluminándola.
Te amé sin saber que me sacudirías
como un furioso sismo,
para zambullir tu fuego,
y tu remanso en mí.
Y te amé sin conocerte,
casi sin saber nada de tí,
te amé sólo sabiendo tu risa.
Esta noche amor te regalo mis versos,
que serán sólo tuyos,
en la inspiración de mi desvelo. .