Diegodelarosa
Poeta recién llegado
En la despedida dolorosa
cae la noche en las cenizas,
el juego de la vida se detiene
entre corazones abrigados por la carne.
A veces pasan las voces desconchadas
por el misterio fúnebre
pero el tiempo incondicional
es dueño de nuestros esqueletos.
El dolor impregna los pétalos del tiempo
y viajan los recuerdos amargos descompuestos.
Un sonido de instrumentos suenan,
resuenan con un tímido llanto desatinado.
El sufrimiento humedece el pavimento
que el alma tilda en el olvido,
en la olvidada piel del huerto
se asiente el olvido a lo lejos
lejana se va la vida
y los cuerpos se muelen en los cementerios.
cae la noche en las cenizas,
el juego de la vida se detiene
entre corazones abrigados por la carne.
A veces pasan las voces desconchadas
por el misterio fúnebre
pero el tiempo incondicional
es dueño de nuestros esqueletos.
El dolor impregna los pétalos del tiempo
y viajan los recuerdos amargos descompuestos.
Un sonido de instrumentos suenan,
resuenan con un tímido llanto desatinado.
El sufrimiento humedece el pavimento
que el alma tilda en el olvido,
en la olvidada piel del huerto
se asiente el olvido a lo lejos
lejana se va la vida
y los cuerpos se muelen en los cementerios.