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Yo sueño mucho contigo y me envuelve la razón
No soy vela de un navío y mucho menos timón;
De la montaña arboleda, ni el pentagrama canción,
Pero muy dentro de ti, palpito en tu corazón.
Cuando te tengo, sonrío, muy henchido de emoción,
Y siento ser envidiado por las estrellas y el sol.
Pues no hay noche que fulgure si le falta tu esplendor,
Y menos un día caliente si le robo tu calor.
Entre las flores y el Río, vamos a darnos amor,
Mi boca sobre tu pecho y tu cuerpo con temblor;
el aroma de las flores encendiendo tu pasión.
Tu reposada en la orilla, y yo feroz cual león.
El Río tendrá su parte, a sus aguas me invitó.
Para que hiciera contigo lo que más anhelo yo;
Mas lavará tu rostro y lo secará una flor,
Por el llanto derramado que un día lo enrojeció.
Yo sueño mucho contigo y me envuelve la razón
No soy vela de un navío y mucho menos timón;
De la montaña arboleda, ni el pentagrama canción,
Pero muy dentro de ti, palpito en tu corazón.
Cuando te tengo, sonrío, muy henchido de emoción,
Y siento ser envidiado por las estrellas y el sol.
Pues no hay noche que fulgure si le falta tu esplendor,
Y menos un día caliente si le robo tu calor.
Entre las flores y el Río, vamos a darnos amor,
Mi boca sobre tu pecho y tu cuerpo con temblor;
el aroma de las flores encendiendo tu pasión.
Tu reposada en la orilla, y yo feroz cual león.
El Río tendrá su parte, a sus aguas me invitó.
Para que hiciera contigo lo que más anhelo yo;
Mas lavará tu rostro y lo secará una flor,
Por el llanto derramado que un día lo enrojeció.