BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre las palabras median distancias oclusivas, portentosas imágenes desaparecidas, oscuridades de relámpago que admiten secuencias de sonido, y esa exigencia del llanto en lo confuso de los estanques. Yo, en la necedad del instante, donde dormitan arbitrariamente bosques y amuletos, ramas y proporcionalidades, abro mi espalda serena a los labios amantes. Pueden ser formas del vértigo, delirantes copas destrozadas por el pánico, o esa calidad de elefantes que sollozan su diezmado esqueleto. En esas cerraduras metálicas excluyo estrellas o lugares, hospitales de campaña, por donde asoman sus bronquios, antiguos barbos y peces. Medito en paz la lejanía de los astros, fulgurantes e inhóspitos por donde ando con meretrices y opacos jueces de lo ajeno.
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