Entre las piernas[+18] En redacción

Elizabeth Thor

Poeta recién llegado
[h=1] [/h][h=3]Presentación[/h] Julia piensa que su vida a cambiado, que esta enamorada de Sara pero no sabe lo que esconde ella entre las piernas[h=1]
cap: 1 eres un misterio para mi
[/h]
Me parece tan extraño lo que ha pasado las últimas semanas,
parece un extraño sueño de equívocos. Quien me diría que me iría a enamorar de
ti, éramos como el aceite y el agua, no podía imaginar que mi corazón podía
latir tan fuerte por ti. Ni siquiera fuiste la primera elección, pero me
besaste y rápidamente mi mundo se rompió en mil pedazos. Por qué me robaste tú
un beso, me dejaste tan confusa. Me hiciste sufrir, tú jugaste conmigo como con
mi amor. Ese juego sé que habías jugado muchas veces, pero a mí no me distes ni
siquiera las reglas y por eso comencé a
sufrir. Sentí que la gente que me miraba me destrozaba con su mirada.
Porque me enamore de ti? porque me enamore de ti, la chica que ha cambiado toda
mi vida, la cambiaste cuando hiciste que mi mundo se partiera en dos al estar
en dos bandos……..tu Sara eres un misterio para mi….
El viento fue recorriendo cada paisaje del instituto, las
pocas preocupaciones que habría aquellos días eran las de siempre, los
exámenes, la popularidad y los matones. Julia estuvo parada por unos momentos al
lado de su taquilla, se miraba sin cesar en su espejo. Se maquillaba sus
delicados labios, estaba orgullosa de lo que había conseguido, la chica rubia
ya era la líder de las animadoras y por supuesto una de las chicas más deseadas
del instituto. Sus curvas y sus ojos azules volvían locos a muchos hombres. No
le preocupaban los estudios ya que lo tenía todo, una familia con dinero ser
perfecta y tener un novio deportista. Soñaba con poder salir con Jack su
musculoso novio a tomar algo, poder ir alguna fiesta y que sus amigas se
murieran una a una de envidia. Levanto su mirada del espejo pudiendo ver uno de
esos grupos de hispanos que tanto odiaba, el pequeño grupo estaban discutiendo
y riéndose escandalosamente, unos seres marginales que estaban al límite de la
delincuencia. Entre ese dichoso grupo destacaba una chica que iba a la clase de
julia, era Sara una joven hispana de piel morena, con el pelo negro y recogido,
su forma de vestir tan masculina le asqueaba bastante a julia. Como siempre
prefirió mirar hacia otro lado, Sara se dio cuenta como julia les miro con aire
de superioridad, se acercó a ella sonriendo. Miraba a su pequeño grupo
sintiéndose crecida para hacer cualquier cosa, se apoyó en la taquilla cercana
a la de julia. La miro de arriba abajo y supo lo que tenía que decirle:


-que pasa barbie te damos asco-dijo con una sonrisa entro
los labios.


Julia intento no contestarla, Sara le cogió el pequeño
espejito y comenzó a mirarse:


-A ver espejito mágico quien la chica más guapa del
instituto.


Dejo caer el espejito al suelo pisándolo con sus botas, sonrió
al escuchar como crujían los cristales. Julia miraba a su alrededor por miedo
hacia Sara, hasta que su suerte cambio, una corpulenta mano dio un fuerte
empujón a la hispana dejándola a los pies de sus compañeros. Jack había llegado
con su pequeño grupo, los jugadores de futbol más populares del campus.
Julia se sintió aliviada al poder besar a su novio y como se
perdía en sus fuertes brazos. Se fueron lentamente atravesando el largo pasillo
del instituto, julia miraba a su espalda mirando como una enrabiada Sara se
levantaba del suelo y comenzaba a discutir con sus amigos. Respiro aliviada al
dejar a esos insoportables hispanos atrás.
Julia había llegado al campo de juego y se sentó en las
gradas junto a las demás animadoras, era tan perfecto. Las chicas más guapas
siempre eran las animadoras y ellas siempre estaban con los deportistas.
Sentada allí podía ver como Jack entrenaba, su mejor amiga patricia estaba a su
lado hablándole del último traje que se compró, eran grandes amigas desde
cuando iban al colegio y habían cumplido por el momento todos sus sueños. Pero
patricia era la gran segundona, estaba con Ben el mejor amigo de Jack y por
poco no pudo arrebatarle el puesto de animadora a julia. Era su mejor amiga
pero lo más seguro que la apuñalaría en la espalda cuando tuviera la
oportunidad, entre sonrisas falsas. Patricia suspiro por unos instantes, tenía
una gran idea una fiesta en su casa ya que sus padres no estarían toso el fin
de semana. El alcohol correría como un lago hacia acabar en el mar y la música estaría
a todo volumen. Invitaría a la gente que ella quisiera y sobre todo a julia, no
quería perder nada de popularidad y quería aparentar ser su mejor amiga por el
momento. Miro a julia con una sonrisa:


-Sabes julia-sonrió- este fin de semana mis padres no estarán,
había pensado hacer una fiesta. Tú eres la persona que mentalmente había
pensado en invitar con Jack. Recuerda este fin de semana……..


Julia sonrió al escuchar la invitación, normal que la
invitara, ya que era el alma de la fiesta. Posiblemente la reina, si ella
faltaba no habría fiesta. Patricia forzó una sonrisa a la espera de una contestación.


-ya sabes que es un placer si no estoy no hay fiesta-dijo
entre risas.


Patricia, deseaba todo lo que tenía Julia y ser una mera
secundaria en la vida perfecta de julia era lo mejor para subir escaños.
Al entrar en el servicio aquel día Sara miro por los lavabos,
para asegurarse que estuviera totalmente sola. Se escuchaba el ruido de los
pasillos y por fin la hispana estuvo totalmente sola. Se mío al gran espejo y forzó
una sonrisa. Miro al suelo y la sonrisa se resbalo lentamente de su rostro
mostrando su tristeza. Miraba al espejo y lo acariciaba lentamente, aquel día
se sentía diferente a las demás mujeres. Se acarició el rostro esa piel tostada
de sus raíces y fue bajando sus manos hasta bajarlas a sus tejanos. Desabrocho el
primer botón y observo su sexo, suspiro cuando una pequeña lágrima se resbalo
por su rostro, después de que el gorila de Jack le lanzara contra el suelo se volvió
a sentir tan diferente como siempre. Se encendió un cigarro y comenzó a fumárselo
tranquilamente, eso hacía que la espera fuera más leve. Solo esperaba su regalo
que aquel día tardaba bastante en llegar. Vio como la puerta del servicio se abría
lentamente, miro hacia esa dirección. Era Elen una empollona con grandes gafas
y aparato en los dientes de figura delgaducha, Sara se acercó a ella y la
agarro fuertemente. Sus manos fueron hacia el trasero de Elen, ella le sonrió tímidamente.
Sara le quito lentamente las gafas y le dio un largo beso, le metió una fuerte
patada a la puerta de uno de los lavabos y entraron las dos chicas.


-sabes cariño estaba loca por empezar a jugar-dijo Sara
sonriendo.


Se escucharon gritos de placer y golpes en aquel servicio,
en el suelo el cigarro de Sara que posiblemente fuera el único testigo de todo
lo que sucedía, se fue consumiendo en pocos minutos. Al pasar casi una hora la
puerta se abrió, Sara se ponía bien su camiseta. Estaba desahogada de todo y se
sentía mejor que nunca. Elen se puso bien las gafas y se limpiaba el sudor de
su frente lentamente. Sara miro a su amiga y le comenzó acariciar lentamente el
rostro….


-Elen, este es nuestro secreto. No se lo cuentes a nadie
cariño.


Elen asintió con la cabeza y salió del servicio, Sara se
puso otro cigarro entre sus labios y le dio un par de caladas antes de tirarlo.
Al salir de los servicios hay estaba Carlos, su mejor amigo que como siempre la
esperaba en sus largos ratos en los servicios. Su amigo llevaba la cabeza
rapada y como Sara era puertorriqueño, de enormes pantalones y una camiseta del
típico grupo de rap de moda. El sonrió a su amiga sabiendo lo que había echo
dentro de los lavabos.


-cómo ha ido?


Sara sonrió mirándole a los ojos:


-bien, estas chicas se corren enseguida.


Comenzaron a andar por los pasillos del instituto, Carlos le
puso su brazo en el hombro de Sara, ella le miro de arriba abajo y le dio un
pequeño codazo:


-que seamos amigos, no significa que seamos novios.


Carlos sonrió mirándola:


-ya quisieras tener un novio como yo cariño-dijo sonriendo.


Sara le miro:


-ja, no habido hombre en este mundo que sepa dominarme.


Eran los típicos juegos de entre Carlos y Sara, amigos desde
el colegio y habían luchado tantas batallas diarias que habían perdido la
cuenta. Pasarse las noches bebiendo alcohol en un parque o fumando marihuana
les hacía inseparables.
 
cap: 2 todo comienza a cambiar cariño


Cuando acabaron las clases y estaba a punto de comenzar el
fin de semana, el viernes se presentaba extremadamente divertido. Julia la
chica más popular estaba en una fiesta sintiéndose envidiada y lejos de allí
Sara junto a Carlos fumándose unos porros y ahogando sus chorradas en cervezas.
Posiblemente unas vidas muy distintas mientras una era popular la otra hacia
casi un mes que había salido del reformatorio.
Pero extrañamente la
cabeza de julia no estaba en la fiesta ni entre los brazos de Jack, no
disfrutaba ni siquiera estando en la fiesta de patricia. Su mente estaba muy
lejos. Se sentía en esos momentos asfixiada por tanta gente a su alrededor y no
podía soportar el sonido tan insoportable de la música. Mientras estaba en el
sofá junto a Jack este no dejaba de besarle y manoseando su cuerpo, no podía
dejar de pensar en el ultimátum de sus padres. Querían ver buenas notas o le
quitarían a la reina todos sus privilegios. Jack levanto su mirada y miro a
julia a los ojos:

-Qué te pasa?-pregunto.

Julia se levantó y se llevó las manos a la cara, necesitaba
algo que le refrescara la garganta y que le diera algo el aire.

-no sé lo que me pasa Jack, necesito algo para beber.

Jack sonrió mirando a su novia:

-perfecto nena de paso tráeme una cerveza.

Julia suspiro y pensó que Jack jamás entendería lo que le
pasaba, que jamás por su parte nunca hubo algo de cariño. Para el julia era su
tesoro y era feliz si la tenía desnuda en la cama, como podría contarle a esa
mole de músculos que si no mejoraba en los estudios le quitarían todo. Que
sería una más del instituto. Comenzó a intentar llegar hasta la cocina pasando
entre la gente, que bebían y reían sin cesar. En su camino se encontró con
falsos halagos de la gente y miradas de los chicos que la deseaban. Al llegar a
la cocina se dirigió a la nevera al abrirla intento buscar la cerveza de Jack y
para ella algo que no tuviera alcohol, al mirar a su espalda vio a Patricia con
una cerveza en la mano, por su sonrisa parecía que había bebido demasiado. Le dio
otro trago a su cerveza y comenzó a hablar con su amiga:

-no te gusta mi fiesta cariño.

-claro, pero estoy preocupada por mis notas-dijo julia.

Patricia por fin pudo ver a su amiga sufriendo, vio que no
era tan perfecta. Por dentro se reía sin cesar de su situación, pero era su
amiga e intentaría que no se preocupara por esas cosas. En el fondo disfrutaba
al ver como sufría.

-sabes julia hay cosas peores en este mundo que las dichosas
notas, imagina que hubiera un asqueroso hispano como Sara y compañía…….esa
gentuza no tiene ni siquiera futuro.

Julia asintió con la cabeza, en esos momento tenía muy en
mente lo que había pasado en el instituto. Ella también odiaba a los hispanos y
solo sabía vivir envuelta en los tópicos. Patricia se acercó a julia apoyándose
en su hombro y comenzó a soltar fuertes carcajadas:

-Imagina a esa asquerosa de Sara seguro que se la follan
todos los cerdos de su grupo, tendrían que limpiar el instituto de ellos y de
esa puta….

Julia comenzó a reír con su amiga, hasta que miro su reloj. Era
tan tarde, podría usar esa horas para estudiar algo para el examen del lunes. Pero
allí tenía una borracha y sudorosa Patricia apoyándose en su hombro.

-Patricia, será mejor que me valla. Quiero estudiar algo para
el examen del lunes, dile a Jack que me he tenido que ir.

Julia abrió la puerta de la cocina y se fue para su casa. Patricia
cogió otra cerveza y la abrió y le dio un largo trago. Levanto su bebida y la
tiro contra el suelo.

-La reina ha muerto saludar a la nueva reina.

Miro a su alrededor y comenzó a gritar:

-Hijos de puta no me vomitéis en los jarrones.,,,

En un apartado parque, cerca de la urbanización más selecta
de la ciudad allí estaba Sara con su inseparable amigo Carlos. Muchas veces
escapaban con un montón de cervezas y fumaban marihuana hasta perder el
sentido. Sentados en un banco hablaban de pequeñas cosas que pasaban por sus
confusas mentes, ideas que se agarraban fuertemente a su paladar y que a veces
costaba en entender por esa mezcla de alcohol y drogas.

-a ver Sara dime que tía
te follarías…….

Hace tanto tiempo que Carlos tenia asumida la homosexualidad
de su amiga que era como hablar con otro hombre, los hombres como el solo
pensaban en sexo y alcohol. Sara le dio una calada a su porro y lentamente una
figura comenzó a coger forma en su mente. Al soltar el humo sus ojillos vieron esa
imagen que no podían olvidar.

-ya está, recuerda Carlos el partido de futbol que nos
colemos para que no nos pillara la poli-sonrió-jugaba el equipo del instituto,
antes que comenzara a jugar salieron las animadoras. Allí estaba julia- se relamió-
me gustaría tirármela.

-no me hagas reír, con una lesbiana como tú.

Sara al escuchar a su amigo se puso de morros y le dio un
largo trago a la cerveza.

-claro, ella me querría y nos escaparíamos con ese cochazo
del profesor de gimnasia, esa furcia me amaría y escaparíamos hacia México.

-sabes Sara esa jodida idea me gusta y yo le aria el puente
a ese coche para que escaparas.

Sara cogió con fuerza la cerveza y la lanzo con fuerza,
escucho como se rompía en mil pedazos. Había vuelto a recordar lo que había
pasado en el instituto, la mirada de asco de julia y como fue lanzada al suelo.

-ella solo es una furcia, una asquerosa superficial.

-yo me tiraría a su amiga patricia, que pedazo de tetas gasta
esa puta…

Al escucharlo Sara se cogió sus pequeños pechos y comenzó a reír:

-Que pasa Carlos, no te gustan que sean pequeños……los míos
son muy juguetones.

A veces se sumergían en un largo silencio, sus pensamientos
se diluían e sus mentes ya aletargadas y Sara pensó carnalmente en julia. Ella jamás
seria la típica chica, ella tenía un secreto que lo más seguro que le convertía
en ser más extraño de su mundo, que por miedo tenía que esconder y que poco a
poco le comía lentamente sus pensamientos.

-Carlos, quiero contarte un secreto.

-Dime qué coño te preocupa.

-que me follaria a tu hermana la peluda del zoo.

Los dos rieron sin cesar, hasta que se escuchó a la policía
llegar, nervioso se miraron a la cara y salieron corriendo, Sara le grito a su
amigo:

-vete por la derecha y yo me iré por las casas……….joder Carlos
ten cuidado.

Sara corrió con todas sus fuerzas por los jardines de esas
inmensas casas de la urbanización, seguía escuchando a la policía como les
buscaba. Vio una pequeña caseta de las herramientas, se escondió dentro y por
una rendija fue mirando la calle, en total silencio. Vio pasar el coche de la policía
lentamente, respiro profundamente cuando vio que el coche se marchó.
Salió de la caseta y se puso su capucha de su chaqueta para
tapar su rostro, comenzó a andar por la calle en silencio. Miraba sus pasos y
al levantar la cabeza la vio, la que andaba sola por la calle era julia. Ella andaba
pensando en sus cosas y no se percató quien era la chica con la cara cubierta
por la capucha. Sara se puso en medio del camino haciendo que la chica parara
en seco y se quitó la capucha, julia que quedó paralizada de miedo al ver a la
hispana y como le sonreía, sacó una navaja de su bolsillo. Sara le puso la navaja
en el cuello de julia y ella trago saliva al sentir el metal.

-sabes cariño, me vas hacer feliz…….

Sara se relamió y cogió fuertemente del pelo a julia, comenzó
a besarla. Los ojos de julia se abrieron con fuerza al sentir como sus labios
se juntaban con los de ella, sintió su lengua y como la saliva se mezclaba con
la suya. Sara le cogió fuertemente de la cintura y la pego contra su cuerpo. Cuando
tuvo bastante la soltó de golpe tirándola al suelo, se comenzó a insinuar con
su lengua como si fuera una serpiente. Comenzó andar dejando atrás a julia,
aquella noche Sara cumplió un sueño de placer. Julia se quedó en el suelo
llorando desconsoladamente.
 
Última edición:
cap: 3 solo puedo pensar en ti


Al llegar a su casa Julia no quiso hacer ningún ruido, al
entrar en su cuarto solo quiso empezar a llorar, en su mente a un estaba
aquella navaja en su cuello y ese beso que le dio Sara. Esa víbora podría
haberla matado solo por saborear sus labios. Esos minutos en que sintió su
saliva mezclándose con la suya o esa lengua tocando la suya fue interminable.
Julia se metió en la cama solo deseando que al despertar fuera un mal sueño,
que una chica como ella no se merecía todo aquello. Al meterse en la cama y al
apagar las luces, solo pudo ver oscuridad y como cientas de imágenes se movían
en su mente. Unas manos salieron de sus sabanas cogiéndola con fuerza y
arrastrándola hacia dentro. En lo más profundo de su cama entre cojines,
sabanas y burbujas estaban ella y Sara totalmente desnuda. Ella comenzó a
besarla con fuerza, a besar su cuello y a frotarse con su cuerpo. Julia en vez
de gritar y apartarla de ella solo pudo sonreír, sonrió cuando su amante la
cogió fuertemente del pelo haciéndole un daño que se convertía en placer. Se
despertó y suspiro ante todo aquello, había sido un maldito sueño, miro a su
alrededor pudiendo ver una extraña sombra de una persona que estaba encima del
cabezal de su cama como si fuera un cuervo mirando la carroña. Era Sara que le sonreí
y le dejaba caer lentamente la saliva de sus labios, Julia abría la boca y
trago lentamente lo que le echaba. Sonó el despertador y ella respiro
tranquila, aquella noche de pesadilla ya había acabado. Solo deseaba llegar al
instituto y comenzar de cero. Como cada mañana Jack la recogió y los dos fueron
al instituto con su bonito coche, casi todo era casi idílico como el extraño
brillo del paisaje. Julia estaba otra vez delante de su taquilla mirándose al
espejito y maquillándose, allí aparecieron los asquerosos hispanos y sobre todo
una compañera suya de clase Sara. Al bajar el espejo la vio delante de ella, no
sabía lo que le paso por su cabeza, pero comenzó a besar a Sara. Toda la gente
que le rodeaba comenzó a señalarle, pero ella se sentía tan segura besando a
aquella chica. Le gustaba.

Esta vez no sonó el despertador ya que era un día de fiesta,
esta vez no estaría dentro de otro maldito sueño, al despertarse suspiro
llevándose las manos a la cara. Tendría que sentir asco por esa dichosa hispana
y por el beso que le dio, tendría de sentir más asco cuando sus cuerpos se
pegaron entre sí. Esa asquerosa saliva en su labio. No sabía ni entendía esa
extraña atracción que sentía, estaba pensando en esa hispana sin cesar se había
colado en sus pensamientos. Lentamente el pensamiento de asco extrañamente se
convirtió en placer, solo podía pensar en ese cuerpo fibroso carente de curvas.
Solo podía pensar que le volvía a besar de esa forma tan violenta, solo podía
pensar que lentamente se desnudaban y ardían sus cuerpo. Su mano fue bajando
lentamente hasta el sitio más íntimo de su cuerpo, mientras imaginaba como
sería hacerlo con Sara, ese ser tan violento que dominaría todos sus
movimientos y ella comería de su fruto prohibido. Julia sentía como su vulva estaba
tan húmeda y como el sudor se resbalaba por su cuerpo lentamente, ella estaba
asta en el último pensamiento de su mente. Acariciaba lentamente su frente y se
preguntaba sin cesar el porqué, porque había pasado de temer a esa maldita de
Sara a desearla, que tuviera esa violenta hispana que le atraía tanto. Que recordar esa lengua insinuándose le
producía tanto placer, tendría que hablar con ella el próximo día de colegio.
Podría ser que acabara cuchillada por ella, pero quería saber si ella podría
volver a besarla. Julia se abofeteo la cara intentando pensar en otra cosa,
solo pensaba “tienes que esconderlo” era demasiado popular para caer tan bajo,
si alguien lo supiera. Si alguien supiera lo que siente toda su popularidad
caería en picado. Tenía miedo en ir al instituto y verla de nuevo, su forma de
andar o de comportase. Ver su figura y sus bonitos ojos negros. Maldita sea
volvía estar en tu mente Julia. Estas pérdidas en su red.

Las últimas horas de aquella noche Carlos no volvió a casa,
estuvo durmiendo en una parada de autobús. Tuvo suerte de escapar de la policía,
no tendría que ver a su padre pagándole la fianza y rompiéndole la cara. Aquella
mañana fue a ver a Sara a su casa, paseaba tranquilo en esa miserable calle
llena de drogadictos y bandalos, los grafitis era la sangre de ese barrio. Al
llegar al portal de su amiga vio que un vagabundo estaba dormido en un
descansillo de la escalera. Pico a la puerta esperando que le abriera:

-quien coño es.

-abre Sara soy Carlos.

Al abrir la puerta el observo las ojeras de su amiga, que
posiblemente como el estuviera casi toda la noche escapado de la policía. Atravesaron
el pasillo Carlos observo en el sofá del comedor estaba profundamente dormida
la madre de Sara.

-olvídala Carlos, se ha pasado toda la noche bebiendo y al
saber con qué cabron acabaría acostado.

Así era la vida de Sara jamás conoció a su padre, su madre
se acostó con tantos hombres, que jamás supo quién la dejo embarazada tras una
noche de litros de alcohol. Sara llego al sofá de la salita, se sentó y cogió
una cerveza para seguir viendo la Mtv. Carlos
se sentó a su lado y cogió otra lata. Sara sonrió mirándole, se moría de ganas
de contarle lo que había pasado.

-qué coño te pasa Sara??

-conseguí escapar de la policía y en la calle vi a Julia.

-mmm, tu amor platónico, que hizo salir corriendo?

Sara cogió su navaja y se la puso en el cuello.

-le puse la navaja en el cuello y le obligue a que me
besara, el beso más dulce de mi vida.

-estás loca, no querrás volver al reformatorio??

Sara dejo en la mesa de centro la navaja y se hizo una
coleta con su largo pelo negro:

-posiblemente, el lunes me encontrare con una jodida denuncia o con el director en
la puerta de mi taquilla…..

Carlos se quedó mirando a su amiga, ella a veces era un
misterio para él. Jamás sabía que era lo que le arrastraba hacer esas cosas. Su
mejor amiga y casi con la única persona con la que le gustaba estar. Sara pensaba
en julia como en un trofeo más, le arrebato un beso y aquella noche al llegar a
su casa y al acostarse lo hizo con una sonrisa en los labios. Le gustaba sentir
en sus manos el miedo que sintió julia ante ese ataque, le gustaba fantasear en
follarsela sin cesar, en violar su sensibilidad y sentir en sus dedos el sudor
de su cuerpo. Que descubriera el secreto que guardaba su cuerpo, eso que le hacía
ser una mujer tan diferente. O tan especial y marginada.
 
cap 4: entre las piernas

Lunes por la mañana y todo parece tan cristalino después de
la tempestad, Julia se tomaba un vaso de leche a la espera que escuchara el
claxon de Jack. Esas ideas que tuvo el otro día fueron tan extrañas y no sabría
ni cómo comportarse si volviera a ver a Sara, escucho el fuerte rugido del
coche de Jack y cogió su mochila, saliendo a la calle. Al subir al coche se quedó
en silencio esperando que el viaje hacia el instituto fuera en silencio, en
esos momentos estuviera tan confusa. Jack quiso romper el hielo y en el primer
semáforo en rojo intento hablar con ella.

-qué te pasa cariño, últimamente estas tan rara, en la
fiesta me dejastes solo y ayer no me cogías el móvil.

Julia suspiro y dejo de mirar por la ventana:

-mis padres, mis dichosos padres que quieren que saque
mejores notas, si no consigo algún sobresaliente me quitaran todo.

-yo tengo suerte, conseguiré una matrícula por el futbol y
iré a una buena universidad.

Ella prefirió decirle aquello antes de contarle lo que
sucedió aquella noche y que estuvo fantaseando con una “mujer”.

Jack miro a su alrededor viendo algo que le comenzó a
desagradar totalmente, algo que odiaba en lo más hondo, Julia miro a su
dirección viéndolo. Era una pareja gay que daban una vuelta cogida de la mano.

-Que asquerosidad, si fuera presidente les echaba a todos de
mi país.

Julia se quedó a una más destrozada, si supiera lo que
sentía. Seguro que Jack la humillaría y la trataría como un engendro “si se
quieren que más da su sexualidad” no dejaba de pensar. Jack acaricio la pierna
de Julia:

-hace unos meses yo y mis amigos le dimos una paliza a uno
de su calaña.

-je, que bien.

Ella forzó una sonrisa a un que por dentro aquella idea le
asqueaba, seguro que la antigua Julia pensaba como tú, la antigua julia era una
asquerosa superficial que solo pensaba en ella misma y a hora se sentía
diferente y débil.

Poco a poco se dio cuenta de la realidad, era increíble que
estuviera tan ciega durante tanto tiempo, en su supuesta vida perfecta. Por unos
segundos miro a los asientos traseros del coche. Allí vio a su otro yo, una Julia
con la cara triste y que vestía de negro. Por unos segundos sus miradas se
entrecruzaron y sintió que estaba sufriendo, sintió que esa frágil chica está a
punto de morir. Sintió que la vida tan superficial que llevaba era como
intentar sobrevivir bajo el mar que al final te acababas ahogando. Su otra yo
se rompió en mil pedazo, esa era la chica que estaba sufriendo en su alma, sufría
por descubrir que su mundo ideal era casi letal.

Al llegar al instituto y bajar del coche Jack se acercó a
Julia posando su mano a su cintura, ella era como su trofeo y así entraron a
los pasillos. Julia sintió como los labios que habían deseado una vez a hora
eran unos asquerosos gusanos babosos, que el placer que sintió alguna vez
estaba tan lejano. Jack se fue con sus amigotes y Julia prefirió coger sus
libros de su taquilla, eso hizo que respirar por unos segundo ya que se estaba asfixiando
en sus dudas.

Alzo su mirada viendo delante de ella a Sara, por unos
segundos sus miradas se quedaron fijas. Las dos chicas se quedaron mirando por
segundos, Julia pensaba en lo que sentía en esos momentos y Sara pensó en la denuncia.
Que volvería a pasar un tiempo en ese asqueroso reformatorio, solo por a ver robado
un beso con una navaja, prefirió esconder de las miradas de los demás y fue
hacia los servicios. Podría fumarse un cigarro sin que nadie la molestara,
Julia vio como Sara se marchaba lentamente, quería hablar con ella y por eso la
siguió. Al abrí la puerta de los servicios la vio allí de espaldas, se acercó
lentamente casi sin hacer ruido. Busco las palabras perfectas para hablar con
ella.

-Hola Sara.

Sara se encendió un cigarro y miro a su espalda viendo a
Julia, sonrió al ver que la niña de papa tenía agallas de ir a verla, que no tenía
miedo de que Sara García le arrancara la yugular.

-qué coño quieres, es una puta denuncia………me has denunciado
a la maldita policía no es así??

Julia negó con la cabeza:

-No es eso, es que solo puedo pensar en tu beso Sara.

Sara no supo que contestar, estaba por unos segundos
confusa.

-solo es un jodido beso, lo deseaba desde hace mucho tiempo………..que
pasa te sientes asqueada porque te beso otra mujer?

Julia se acercó a Sara le cogió de las manos y le beso en
los labios, Sara sintió aquel beso tan tierno y romántico hasta lo más profundo
de su alma. Empujo a Julia y la dejo tirada en el suelo, la señalo enfadada.

-yo no quiero amor, yo no quiero que me den cariño. Intenta volver
hacerlo y te arranco la cabeza.

Siempre había vivido en la dura calle, había sentido dolor
por ser como era y al final su cuerpo como su alma se hicieron de piedra. A hora el beso de Julia era como si
la sociedad quisiera hacer las pacer con ella. Julia comenzó a llorar.

-me despertaste algo en alma, algo que jamás había sentido………..porque
me haces esto.

-esta tarde después del colegio nos veremos en la puerta del
gimnasio, entendido.

Al decir eso le dio la mano y le ayudo a levantarse.

-Te darás cuenta que no soy una mujer tan normal, que no
necesito cariño de nadie.

Al decir eso salió del servicio dejando a Julia, ella se levantó
del suelo y se miró al espejo del servicio. Quería que Sara le guiara y que le
abriera su corazón.

En clase Juila paso bastante tiempo mirando por la ventana, fantaseando,
hasta ese momento en que Sara la empujo contra el suelo le gusto, esa chica tenía
algo extraño que hasta cuando la trataba mal ella se sentía más atraída. El amor
era tan extraño, pensaba Julia que hasta pensaba en humanizar un poco a Sara.
Patricia le miraba intentando saber lo que pasaba por su cabeza, desde esta
mañana le había visto tan extraña. Lo más seguro que le preguntara en el
entrenamiento de animadores que le sucedía. Podría ser que fuera aquel momento
que esperaba, que comenzó a caer, le gustaría estar allí para pisarla y
hundirla. Sara había pasado casi todo el día fumando porros con Carlos y
huyendo de los profesores, pero había algo que su pequeña cabeza no dejaba de
darle vueltas. Ese comportamiento de Julia, la trataría como siempre hacia con
las demás mujeres. La trataría como un trozo de carne y se la follaria sin
cesar o le dejaría que entendiera lo que escondía.

A las últimas horas de clase habían cerrado las puertas del
gimnasio y allí en la puerta sara esperaba, con el último cigarro que le
quedaba en el paquete. Vio como llegaba Julia, ella tímidamente le saludo.

-Hola, sabes tengo ganas de poder hablar contigo…….

Sara sin decir nada cogió una palanca y forzó la puerta del
gimnasio, levantó su mirada y miro a su amiga.

-quieres demostrarme tu amor…….empieza.

Julia trago saliva y abrazo a Sara y las dos comenzaron a
besarse, entraron poco a poco a dentro del gimnasio hasta llegar a donde
estaban las colchonetas, sin dejar de besarse Julia comenzó a quitarle la camisa a Sara para acariciar sus pequeños pechos. Comenzó a abrir
sus anchos pantalones quitándole el cinturón, Sara estaba extasiada por esos
besos, pero se despertó de su ensueño de placer cuando Julia iba a quitarle los
pantalones. La volvió a empujar:

-cariño no estas preparada para verlo.

-Sara, por favor deseo todo tu cuerpo. Quiero verte desnuda……eres
la mujer que quiero.

Sara enfadada al escucharla, se bajó los pantalones y le
enseño lo que se escondía detrás de ellos. Era sexo masculino lo que se escondía.
Eso hizo que Julia se quedara sorprendida. Sara era una mujer con un sexo
masculino, era como una muñeca que se habían equivocado con las piezas.

-Y yo que pensaba que era lesbiana-dijo Julia.

-nadie es capaz de amar a algo como yo, no soy una mujer
completa. Tengo una sexualidad diferente entre mis piernas………tu amarías a un
monstruo.

Sara se puso la camiseta y se abrocho lo pantalones, Julia
vio cómo se iba de su lado, eso le había dejado fascinada, jamás había visto
aquello ni jamás había visto algo tan grande.


SORPRESA ^^
 
cap 5: la extraña vida de Sara Garcia


Julia corrió tras Sara al ver como esta se iba enfadada,
había sido tan fascinante y extraño lo que había visto que rara vez se lo
podría quitar de la cabeza, Sara miro a su espalda y la vio corriendo hacia
ella, se paró por unos instantes y saco su navaja. Cogió fuertemente de la
blusa a Julia de la blusa y le puso el arma en el cuello.

-la última vez no te corte el cuello, pero a hora podría
hacerlo…..

Julia sin pensarlo dos veces le dio un beso en los labios a
Sara, esta se quedó extrañada al ver que no sentía miedo, que no se comportaba
como la última vez.

-no hace falta que me pongas una navaja en el cuello para
que te bese yo lo are con mucho gusto.

-Joder no te das cuenta, soy un monstruo. Solo soy una mujer
que piensa con la polla.

Al decir esas palabras comenzó a llover sin cesar, Julia
acaricio el rostro de su amiga. Intentando que supiera el amor que sentía por
ella, Sara desconfiada le cogió la mano y le miro a los ojos.

-Sara, te quiero, quiero estar contigo…….

-quieres estar conmigo, porque no pasas un día conmigo y
sabrás el monstruo que se encierra en mi interior……..vente conmigo.

Entraron al instituto dejando atrás la lluvia, a esas horas
el instituto estaba totalmente vacío o eso parecía. Sara se encendió un cigarro
y miro a Julia sonriendo.

-yo no soy una chica que se pueda querer, solo funciono con
sexo. Eso domina mi mente casi cada momento.

-Sara, alguien más sabe tu secreto.

Sara respiro profundamente y se acercó a Julia, sus frentes
se pegaron una contra otra.

-Sabes quién lo sabe, sabes esas freaks que siempre
humilláis vosotros los populares, sabes que algunas de ellas me guardan el
secreto si yo les doy algo de sexo, yo doy y recibo lo que quiero. Ellas por a
hora me dan más confianza que una barbie………como tú.

Abrió la puerta de una de las clases, Julia vio como Sara
entraba y se besaba con otra chica. Parecía que era Rachel, esa chica que se
había convertido en el blanco de su risa durante años. Esa chica por lo menos
pesaba 90 kilos, Julia cerró la puerta al ver esa visión. Sara montándoselo con
una chica que era el doble de grande que ella, podría ser cierto que su cerebro
solo funcionaba el sexo. Julia callo de rodillas al escuchar los gritos de
placer, cerro fuertemente los dientes y una lágrima se resbaló por su rostro.

-yo te puedo dar algo que ellas jamás te darían……….amor.

Se abrió la puerta de la clase saliendo Sara, estaba más
relajada por lo que había echo, miro a su alrededor y vio a Julia.

-ven conmigo puede ser que esta visita te guste.

Julia se levantó y fue tras Sara, el instituto estaba tan
desolado a esas horas, que era normal que la vida íntima de su amiga corriera
por sus clases.

-siempre es así, no te gustaría quedarte con alguna, nadie
te puede dar cariño.

-cariño, me crie con una madre que siempre estaba borracha y
que siempre aparecía con un nuevo amante en la cama, eso de cariño no es para
mí yo solo busco carne.

Ciertamente Sara dejaba de pensar y se dejaba llevar por lo
que tenía entre las piernas, eso dominaba cada una de sus ideas. Llegaron a la
biblioteca, si muchas veces estaba vacía a esas horas estaba desértica. Delante
de ellas y haciendo horas extras estaba Elisabeth, era una chica de pelo corto,
con gafas enormes, la cara repleta de pecas y de apariencia menuda.

-Sara, no decías que estaríamos solas??

-no creo que te moleste algo de visita, tu y yo estaremos
demasiados entretenidos para saber que existe.

Sara y Elisabeth se fueron al final de la librería, allí se quedó
julia sentada en una de las mesas de estudio. Esta vez no se escuchaba nada y
comenzó a picarle la curiosidad de lo que pasaba. Se levantó y se dirigió a
donde estaban las dos, vio algo que le dejo sin palabras.
Elisabeth estaba apoyada contra la estantería, tenía un
libro entre los dientes para no gritar de dolor o placer, Sara tenía su culito respingón
cogido con fuerza mientras lo penetraba sin cesar. Al acabar Elisabeth se puso
otra vez las gafas, mientras su amante se volvía a poner los pantalones. Ella
le agarro fuertemente de la cabeza para besarla, pero Elisabeth la aparto de
ella de un empujón.

-lo nuestro es solo sexo, no me vengas con esas estupideces.

Sara miro a Julia:

-bueno chicas voy al servicio os dejo solas.

Julia se quedó junto a Elisabeth sentadas en una de esas
mesas de estudio, Elisabeth abrió un libro y comenzó a leerlo. Su compañera la
miro e intento.

-desde cuando lo haces con Sara??

Elisabeth la miro con sus bonitos ojos cristalinos tras esas
enormes gafas y se puso pensativa:

-bueno, te llamas Julia? Creo que yo se me tu nombre y me
pregunto porque me llamáis siempre Elisabeth la rata de biblioteca, es curioso
pero parece que compartimos algo por fin y tiene 30 cm.

Julia miro al suelo avergonzada:

-lo sentó Elisabeth.

-bueno, la cosa es que yo Elisabeth Curtis quiero ser una
gran científica, pero desde hace unos años sentía diversos picores en las zonas
sexuales. Se me pasaban diversas ideas por la cabeza que me apartaban de mi
meta, siempre con la idea de sexo y más sexo con cualquier chico de clase. Con
Sara recibo y doy lo que ella quiere. Se guardar un secreto y como creo que
desde que la conozco me he vuelto ninfómana pues nuestras citas son casi
diarias.

Julia se quedó con la boca abierta, no imaginaba que
Elisabeth fuera tan suelta ni que sexualmente tan abierta. Su compañera abrió
la boca y las dos pronunciaron la misma frase ya que se sentían igualmente.


“Sara me beso y no pude dejar de pensar en ella”


Elisabeth sonrió cogiendo el libro que leía y miro a Julia:


-cariño si algún día quieres hacer un trio recuérdame,
siempre estoy pensando tristemente en el sexo.


Julia se quedó con la boca abierta y miro a su espalda allí
sonriendo estaba Sara ella había visto toda la conversación desde el principio.


-Ella es Elisabeth con la muy furcia podría pasarme todo el
día follando y creo que ninguna de las dos acabaríamos satisfechas……..levántate
tenemos que pillar un autobús.
 
Última edición:
[h=1] cap 6: te quiero Julia [/h]
Ese era el autobús que siempre cogía Sara para llegar a su
barrio, estaba convencida que si Julia ve como transcurría su vida se apartaría
de su lado para siempre. Hay estaban las dos viendo las calles de las gran
ciudad, Julia tenia tantas cosas que decirle a sus amigas que no sabía por dónde
empezar.


-Jamás has querido a ninguna de esas chicas??


-no sé lo que significa querer a una persona, el sexo es
sexo. Solo es placer sin amor.


El autobús había llegado a su parada, al bajar las dos
chicas vieron el mundo que se movía por las calles, Sara por un lado acostumbrada
a todo aquello pero a Julia le daba demasiado miedo todo aquello. Sin venir a
cuenta ni saber porque Sara poso su mano encima del hombro de su amiga, solo
para darle algo de valor.


-esta es la calle en donde me crie, es un maldito infierno
sobre todo para niñas bien como tú.


Al entrar al bloque de pisos Julia reunió sus fuerzas y le
poso su dedo en el pecho de Sara y le pregunto algo que le concomía.


-dime una cosa, muchos chicos del instituto me desean, me
desean follar y tú qué? Todos desean que les quiera, tu como todos ellos también
lo deseas?


Sara le miro a los ojos y le agarro por la cintura.


-si solo quieres sexo te puede dar todo lo que
quieras. Pero amor, nunca he querido a nadie.


Subieron por las escaleras y Sara se paró delante de una
puerta, una vieja puerta recomida por grafitis. Julia vio cómo su amiga picaba
a la puerta y después le acariciaba el pelo.


-esta es nuestra última parada.


Se abrió lentamente la puerta y allí estaba una mujer de
unos cuarenta años, le pesaban los años y las arrugas pero a un era bastante
atractiva. Llevaba su pelo rojizo recogido y un albornoz, bajo de él no llevaba
nada.


-Hola cariño, creía que nunca llegarías y tu amiga es??


Sara miro a Julia:


-es una amiga del instituto, se puede quedar en el comedor
cuando tú y yo vamos haciendo lo nuestro.


Julia se quedó en el comedor viendo como primero ellas
dos se besaban sin cesar y como entraban en el dormitorio, cogió una revista
intentando apartar su mente de lo que estaba pasando, gritos de placer y
como un viejo colchón rechinaba.
Después de una hora Sara salió del dormitorio fumándose un
cigarro. Se sentó al lado de Julia y forzó una sonrisa.


-la señora Roberts es incansable.


Suspiro, bajo su mirada y trago reunio fuerzas. Julia la beso y
esta vez con toda su alma, de la forma más cariñosa y dulce que ella conocía. Solo
esperando despertar el amor de Sara. Sara intento al principio quitársela de
encima, pero algo exploto en su corazón. Recordó un viejo sentimiento, ese
sentimiento que era amar. Podría ser que Julia fuera la mujer ideal, ninguna
mujer que se había follado le dio un beso con toda su alma. Julia le cogió de
la mano y le miro a los ojos:


-para demostrarte que esto es amor, venga hagámoslo………


El amor, ágamos el amor. Era un concepto que Sara desconocía.
No sonaba tan mal como follar y hasta conectaba de una forma u otra con su
olvidada parte femenina. Sara cogió de la mano a Julia y salieron de aquella
casa. Abrió la puerta de su casa y entraron las dos chicas, las pequeñas manos
de las féminas estaban agarradas con fuerza mientras atravesaban el largo
pasillo antes de llegar a la habitación de Sara.
Atrás dejaban a la madre de Sara durmiendo profundamente
tras la borrachera y llegaron a la habitación, al cerrar la puerta las dos
chicas se besaron fuertemente y se fueron desnudando. Julia vio el bonito
cuerpo de su amante, era como de cualquier mujer menos eso que tenía entre las
piernas, se puso tras ella y le cogió ese miembro que se levantaba lentamente
entre venas. Comenzó a cogerlo y a masturbarlo lentamente. Los ojos de Sara se
cerraban por placer y mordía su labio inferior. Julia sentía como aquello palpitaba
lentamente y como crecía y se hinchaba. La beso en el cuello para llegar al éxtasis
final, cuando Sara gritaba sin cesar. Por una vez en la vida alguien le había
dominado, dominado a la bestia que tenía entre las piernas.
Tiradas en la cama Sara estaba encima de Julia, sus pequeños
pechos estaban pegados unos contra otros, su sudor se hacia uno y Julia no
paraba de gritar al sentir como esa cosa la penetraba sin cesar. Esta vez Sara lo
intento hacer de la forma más dulce y suave que conocía, porque no le haría daño
a alguien que quería.
Las dos chicas quedaron extasiadas en la cama, entre las
sabanas se miraban a los ojos sin cesar, esta vez Sara quería permanecer en
silencio con alguien a quien quería y solo su sonrisa era la única palabra que quería
escuchar. Se encendió un cigarro y Julia levanto la sabana viéndolo:


-as visto está tranquilo y relajado.


-está tranquilo porque tu has conseguido domarlo cariño.


-Sara prométeme una cosa……


-el que??


-yo seré la única chica a quien quieras………solo yo.


Sara le dio una larga calada al cigarro y la miro a los
ojos.


-tu seras mi única furcia……..cariño


Julia sabía que esas palabras sonaban bastante mal pero era
la única forma que tenía Sara de demostrar cariño.


-sara porque no lo hacemos otra vez…………seguro que quiere
volver hacerlo.


Sara rio sin cesar apagando su cigarro y abrazo a su querida
Julia,
 

cap 7: todos estan contra nosotras




Había anochecido tan rápidamente, al menos para ellas ya que no habían parado ningún momento. Su campo de batalla la cama y hay por lo menos entre otros fluidos Julia había también sangrado. Sara se levantó de la cama y comenzó a vestirse, su compañera miro a su alrededor y vio unas revistas, al verlas pudo ver que eran pornográficas. Degradante y asquerosa pornografía. Julia también quería preguntarle un par de cosas a su amante:

-me muero de ganas de preguntarte una cosa Sara.
Sara la miro mientras se ponía la camiseta:


-Dispara-dijo Sara.


-naciste con eso??


Esa pregunta le había dado en la fibra ya que recordaba traumáticamente lo que paso aquel día.


-te lo contare por ser tu-forzó una sonrisa Sara.


Se sentó en la cama y miro al techo intentando recordar lo que paso.


-tendría 13 años y un día descubrí que me había crecido algo raro entre las piernas-se señaló a la entre pierna-creía que me volvía loca ya que eso era una jodida polla y las pollas solo las tenían los niños y entonces-imito con sus dedos la forma de unas tijeras-intente cortármelo-Sara sonrió-pero al ver aquello, como latía en mi mano y el placer que daba jugar con ello decidí quedármelo.


Julia cogió sus ropas y comenzó a ponérsela, Sara se encendió un cigarro y miro a su amiga.


-por favor tengamos esto como un secreto-dijo Sara-no quiero que te jodan la vida al saber que eres una maldita lesbiana como yo soy supuestamente, seguiremos estando juntas sin que nadie lo sepa, no quiero que jodas tu popularidad ni que te hagan daño.


Julia se apoyó en el hombro de Sara:


-sé que no soy una lesbiana y me apetece demasiado ir cambiando lentamente mi vida. Tendré que deshacerme de Patricia o De Jack poco a poco.


Julia cogió el autobús para volver a llegar a casa, apoyo su cabeza a la ventanilla y a su mente venían muchas cosas, Sara y su nada pequeño secreto. Al final la dura de su compañera no era tan mala, le gustaría algún día poder caminar por la calle cogiéndola de la mano, pero eso solo era un sueño.
Patricia como casi cada día después de acabar las clases y antes de ir al entrenamiento de animadoras prefería estar con Ben en la hamburguesería. Ella siempre hablaba y hablaba y los demás la escuchaban eso era cuando Julia no estaba en escena, su odiada amiga tenía la virtud de quitarle todo el protagonismo. Aquel día de tomo una cola light y estuvo hablando con su novio, lo que más le sorprendió es que le dijera que Julia no había estado esa tarde con Jack.
Cogió el móvil y llamo a su amiga, espero bastante a la espera que se pusiera al otro lado. Escucho su voz y sonrió:


-Cariño que pasa, no te visto esta tarde ni siquiera Jack a estado contigo hoy.


Colgó y miro a Ben:


-tenía la regla, esta me esconde algo. Le esconde algo a su mejor amiga.


Al día siguiente Patricia estaba con Julia en los pasillos, paso Sara y una mirada de simpatía se cruzó entre las dos chicas.


-Mira esos asquerosos, pensaran que son los reyes del instituto. Qué asco me dan y sobre todo esa Sara-dijo Patricia.


Julia le dio la razón solo pensando que si hubiera probado el secreto de Sara Patricia pensaría de otra forma. Mejor dicho le costaría volver a andar.


-Voy al servicio-dijo Julia.


Patricia se quedó fuera esperando, miro a su alrededor y ahí estaba el amigo de Sara que también esperaba que saliera del servicio, ella no podría imaginar que las dos estarían jugando en los servicios.

Jack llego al lado de Patricia y le pregunto por Julia, ella miro al servicio y comenzó a enfadarse al ver que tardaba:


-Julia esta en el servicio, lo mas seguro esque se estará cambiando la compresa, solo te digo que no se porque tarda, espero que no necesite instucciones.


Al salir Julia abrazo a Jack y le dio un beso en los labios, se fijaba en sara que estaba en su espalda, estaban jugando y le gustaba poner celosa a Sara. Pero ella era la única que le habia dado algo que ni Jack hubiera sido capaz de llenar.
Patricia se quedo esperando a Ben en las taquillas, ella estaba pensativa. Ya que se dio cuenta de las estrañas miradas que Sara y Julia se daban. A ella por lo menos la persona de Sara le daba arcadas. Ben llego y le dio un beso a Patricia, ella le aparto de sus labios y seguio pensando. No le importaba mucho Ben ya que para ella era un simple trofeo.


-Esta tía que coño le está pasando.


Ben se llevo un chicle a la boca y intento agarrar fuertemente del trasero a su novia:


-Tengo información fresca de los vestuarios para ti………..mi reina.


Patricia miro a Ben con una afilada sonrisa en los labios:


-Porque no me lo cuentas, ya sabes que esta tarde mis padres no están y tengo ganas de chupartela.


Ella sabía los botones que tenía que tocar, para que un perro como Ben le hiciera todo lo que ella deseaba:


-Jack me dijo que Julia no quiso hacerlo con él la última vez.


Eso sería normal pero Julia nunca le había negado algo de sexo a Jack nunca.

A última hora de la noche Patricia estaba viendo la televisión, tenía el móvil entre sus manos e intentaba chatear con Julia. Esta no le hacía ni caso. Recibió un mensaje a su móvil de un extraño:


“tu amiga Julia a estado toda la tarde con Sara”


Miro el mensaje como si fuera un chiste, ni ella ni Julia soportaban a esa escoria hispana:


“estas de broma”


“Ve a las puertas del gimnasio mañana por la tarde”
 
cap 8: no quiero que te hagan daño


El día no acompañaba, se pasó toda la mañana nublada y por
la tarde ya comenzó a llover sin cesar. Patricia estaba llena de curiosidad
ante lo que ponía en esos mensajes de móvil, por eso acudió a la cita. Podría descubrir
el secreto de Julia, en la oscuridad de aquel día lluvioso se escondió tras
unos árboles al ver en la perta del gimnasio a Sara. No quiso decir nada, ni siquiera
respirar, quería pasar desapercibida. Al poco rato apareció una persona con un
paraguas, Patricia se quedó en silencio, sin saber quién era. Al bajar el
paraguas lo pudo ver era Julia, se quedó pensativa al ver aquello, su mejor amiga
con esa asquerosa hispana. Sus ojos se quedaron como platos al ver que ellas
dos se besaban, no creía lo que veía “su mejor amiga es una asquerosa lesbiana”

Patricia se fue hacia casa escondida por la oscuridad de la
lluvia, no pudo ver como Sara y Julia entraban en el gimnasio, no pudo ver como
se desnudaban y Julia le habría el condón
para Sara para ponérselo.

Patricia andaba pensativa por la calle, se quitó el paraguas
solo para mojarse, solo quería que sus ideas se refrescaran ya que estaba tan
confusa. Pensaba asqueada los días de entrenamiento de las animadoras, seguro
que Julia se ponía cachonda con sus compañeras o en los vestuarios, repaso las
mil y una palabras que había intercambiado con su amiga buscando algo que le hubiera
indicado su lesbianismo.

Al llegar a casa cogió el móvil y llamo a su novio Ben, por
el camino también pensó en la forma de aprovecharse de aquello y salir ganando.
Necesitaba mano de obra para que comenzara la humillación. Se quitó la ropa mojada
y se ducho con agua caliente meditando lo que aria, se puso el albornoz y
espero la llegada de su novio. Sonó la puerta y cuando fue abrirla y al ver que
era Ben se quedó totalmente desnuda ante él. Una hora después la pareja estaba
tirada en la alfombra del comedor, Patricia miro a Ben con una afilada sonrisa
en su rostro. Este chico no podía negarle nada y a mas por haber probado su
miel tan adictiva.

Al día siguiente Patricia no quedo con Julia, le dijo que estaba
enferma y por eso ella fue con Jack. Al entrar al instituto vio por todos lados
papeles pegados por todas partes, se quedó destrozada al ver lo que ponía.

“no sabéis que Julia Desmont es lesbiana”

Jack arranco el papel de una de las taquillas y enfadado comenzó
a arrugarlo. Julia miro a Jack intentando negar lo que pasaba.

-Jack no puedes creer lo que dicen-dijo Julia casi
sollozando.

Jack suspiro y la miro a los ojos:

-Cariño con lo rara que has estado estos últimos días ya no sé
qué pensar……..

Jack se apartó de ella y se fue lentamente, Julia miro a su
alrededor y comenzó a respirar tranquila, lo más seguro que la gente que le
rodeaba penaba que alguien quiere hundir su gran popularidad con pequeñas
piedras. Pero a un asi era malo que alguien se oliera la verdad.

Julia entro en los servicios donde sabía que estaría Sara fumándose
un cigarro, ella entro cabizbaja. Sara la miro con una sonrisa y se acercó a
ella, le acaricio la cara apartándole el pelo de la frente.

-Qué te pasa cariño.

Julia le enseño uno de los papeles y eso hizo que Sara se
enfadara.

-hijos de puta, te juro que encontrare quien escribió esa
mierda y le jodere. Te lo juro Julia.

Sara solo supo abrazar a Julia para tranquilizarla le fue
susurrando cosas al oído:

-te juro que le destrozare el culo al muy cabron, te lo juro
Julia.

A última hora de la tarde Sara se reunió con Carlos en el callejón
donde compraban marihuana, ella se hizo un porro y le dio largas caladas a los
ojos de su amigo.

-Carlos quisiera saber quién es ese hijo de puta que colgó esas
papeletas por todo el instituto.

Carlos le cogió el porro y le dio un par de caladas:

-sabes te lo podría decir, pero porque te importa tanto que
humillen a Julia Desmont-dijo Carlos dejando salir el humo de su boca.

-lo que te contare es un jodido secreto entendido Carlos, me
estoy tirando a esa deliciosa furcia y por primera vez que hagan daño a alguien
que quiero me jode.

Carlos se quedó sorprendido y la creyó en lo que dijo, la
vio hablar con tanto sentimiento, cuando hablaba de las chicas que se había
tirado, jamás hablaba de esa manera y menos con ese brillo de cariño en los
ojos.

Ultima hora de la noche Ben corría por la calle para hacer
algo de ejercicio, no tenia ninguna preocupación en la cabeza, solo pensaba en
el polvo que hecho días atrás con su novia. También paso por su cabeza el
extraño favor que le pidió ella, llenar todo el instituto con papeles que
llamaban a Julia lesbiana. Al cruzar una esquina y llegar al parque dos
extraños con pasamontañas le atacaron el más grande le dio un fuerte golpe con
un bate de beisbol, Ben estaba tirado en el suelo sin poder hacer nada ya que
esos dos extraños no dejana de darle patadas sin decirle el porqué. El más
pequeño de los dos extraños le hizo una señal a su compañero para que le dejara
solo, este le puso el pie en la espalda de Ben para que no se diera la vuelta. Se
quitó el pasamontañas pudiendo ver a Sara en todo su esplendor, intento poner
su voz más ronca posible para hablar con su víctima.

-Oye chico, sé que has estado jodiendo a una chica de tu
colegio, llamándola lesbiana……

Sara le bajo los pantalones a Ben, pudiendo ver todo su
trasero desnudo. Ella se quito la correa y dejo que los pantalones cayeran por
su propio peso, sonrió al ponerse de rodillas ante el ser tan indefenso que tenía
delante suya. Ben comenzó a sentir algo que le destrozaba y le penetraba sin
cesar. Le estaba destrozando. Por la frente de Sara cayeron gotas de sudor y su
rostro reflejaba placer. Sara soltó una fuerte carcajada al correrse, cogió por
el pelo a Ben y le dijo:

-Si jodes más a Julia yo mismo jodere a tu novia……..

Sara dejo a Ben con el trasero desgarrado y se acercó donde
estaba Carlos.

-Por que as tardado-le pregunto Carlos.

-Quería joderle más patearle más el estómago-dijo Sara.

A últimas horas de la noche, tocando la madrugada Patricia
llego al hospital, se reunió con los padres de Ben y ellos le contaron algo
curioso que le había pasado aparte de la paliza. Patricia entro en la habitación
donde estaba ingresado su novio, él estaba enfadado, humillado y no dejaba de
llevarse las manos a la cara:

-Estas bien Ben?? Me han dicho que………-dijo una atenta
Patricia.

-Joder lárgate, me jodido. Me han dejado el culo como un
puto colador………lárgate Patricia-grito Ben totalmente humillado.
 
que relato más perturbador, es simplemente extravagante y grotesco, pero interesante de leer y sobretodo bastante espontaneo.
 
Hola Elizabeth, es una buena historia la que aquí narras, pero quisiera preguntar ...¿Está finalizada, o le falta el epílogo?

Recibe un saludo.


José de Jesús
 

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