Elizabeth Thor
Poeta recién llegado
[h=1] [/h][h=3]Presentación[/h] Julia piensa que su vida a cambiado, que esta enamorada de Sara pero no sabe lo que esconde ella entre las piernas[h=1]
cap: 1 eres un misterio para mi[/h]
Me parece tan extraño lo que ha pasado las últimas semanas,
parece un extraño sueño de equívocos. Quien me diría que me iría a enamorar de
ti, éramos como el aceite y el agua, no podía imaginar que mi corazón podía
latir tan fuerte por ti. Ni siquiera fuiste la primera elección, pero me
besaste y rápidamente mi mundo se rompió en mil pedazos. Por qué me robaste tú
un beso, me dejaste tan confusa. Me hiciste sufrir, tú jugaste conmigo como con
mi amor. Ese juego sé que habías jugado muchas veces, pero a mí no me distes ni
siquiera las reglas y por eso comencé a
sufrir. Sentí que la gente que me miraba me destrozaba con su mirada.
Porque me enamore de ti? porque me enamore de ti, la chica que ha cambiado toda
mi vida, la cambiaste cuando hiciste que mi mundo se partiera en dos al estar
en dos bandos ..tu Sara eres un misterio para mi .
El viento fue recorriendo cada paisaje del instituto, las
pocas preocupaciones que habría aquellos días eran las de siempre, los
exámenes, la popularidad y los matones. Julia estuvo parada por unos momentos al
lado de su taquilla, se miraba sin cesar en su espejo. Se maquillaba sus
delicados labios, estaba orgullosa de lo que había conseguido, la chica rubia
ya era la líder de las animadoras y por supuesto una de las chicas más deseadas
del instituto. Sus curvas y sus ojos azules volvían locos a muchos hombres. No
le preocupaban los estudios ya que lo tenía todo, una familia con dinero ser
perfecta y tener un novio deportista. Soñaba con poder salir con Jack su
musculoso novio a tomar algo, poder ir alguna fiesta y que sus amigas se
murieran una a una de envidia. Levanto su mirada del espejo pudiendo ver uno de
esos grupos de hispanos que tanto odiaba, el pequeño grupo estaban discutiendo
y riéndose escandalosamente, unos seres marginales que estaban al límite de la
delincuencia. Entre ese dichoso grupo destacaba una chica que iba a la clase de
julia, era Sara una joven hispana de piel morena, con el pelo negro y recogido,
su forma de vestir tan masculina le asqueaba bastante a julia. Como siempre
prefirió mirar hacia otro lado, Sara se dio cuenta como julia les miro con aire
de superioridad, se acercó a ella sonriendo. Miraba a su pequeño grupo
sintiéndose crecida para hacer cualquier cosa, se apoyó en la taquilla cercana
a la de julia. La miro de arriba abajo y supo lo que tenía que decirle:
-que pasa barbie te damos asco-dijo con una sonrisa entro
los labios.
Julia intento no contestarla, Sara le cogió el pequeño
espejito y comenzó a mirarse:
-A ver espejito mágico quien la chica más guapa del
instituto.
Dejo caer el espejito al suelo pisándolo con sus botas, sonrió
al escuchar como crujían los cristales. Julia miraba a su alrededor por miedo
hacia Sara, hasta que su suerte cambio, una corpulenta mano dio un fuerte
empujón a la hispana dejándola a los pies de sus compañeros. Jack había llegado
con su pequeño grupo, los jugadores de futbol más populares del campus.
Julia se sintió aliviada al poder besar a su novio y como se
perdía en sus fuertes brazos. Se fueron lentamente atravesando el largo pasillo
del instituto, julia miraba a su espalda mirando como una enrabiada Sara se
levantaba del suelo y comenzaba a discutir con sus amigos. Respiro aliviada al
dejar a esos insoportables hispanos atrás.
Julia había llegado al campo de juego y se sentó en las
gradas junto a las demás animadoras, era tan perfecto. Las chicas más guapas
siempre eran las animadoras y ellas siempre estaban con los deportistas.
Sentada allí podía ver como Jack entrenaba, su mejor amiga patricia estaba a su
lado hablándole del último traje que se compró, eran grandes amigas desde
cuando iban al colegio y habían cumplido por el momento todos sus sueños. Pero
patricia era la gran segundona, estaba con Ben el mejor amigo de Jack y por
poco no pudo arrebatarle el puesto de animadora a julia. Era su mejor amiga
pero lo más seguro que la apuñalaría en la espalda cuando tuviera la
oportunidad, entre sonrisas falsas. Patricia suspiro por unos instantes, tenía
una gran idea una fiesta en su casa ya que sus padres no estarían toso el fin
de semana. El alcohol correría como un lago hacia acabar en el mar y la música estaría
a todo volumen. Invitaría a la gente que ella quisiera y sobre todo a julia, no
quería perder nada de popularidad y quería aparentar ser su mejor amiga por el
momento. Miro a julia con una sonrisa:
-Sabes julia-sonrió- este fin de semana mis padres no estarán,
había pensado hacer una fiesta. Tú eres la persona que mentalmente había
pensado en invitar con Jack. Recuerda este fin de semana ..
Julia sonrió al escuchar la invitación, normal que la
invitara, ya que era el alma de la fiesta. Posiblemente la reina, si ella
faltaba no habría fiesta. Patricia forzó una sonrisa a la espera de una contestación.
-ya sabes que es un placer si no estoy no hay fiesta-dijo
entre risas.
Patricia, deseaba todo lo que tenía Julia y ser una mera
secundaria en la vida perfecta de julia era lo mejor para subir escaños.
Al entrar en el servicio aquel día Sara miro por los lavabos,
para asegurarse que estuviera totalmente sola. Se escuchaba el ruido de los
pasillos y por fin la hispana estuvo totalmente sola. Se mío al gran espejo y forzó
una sonrisa. Miro al suelo y la sonrisa se resbalo lentamente de su rostro
mostrando su tristeza. Miraba al espejo y lo acariciaba lentamente, aquel día
se sentía diferente a las demás mujeres. Se acarició el rostro esa piel tostada
de sus raíces y fue bajando sus manos hasta bajarlas a sus tejanos. Desabrocho el
primer botón y observo su sexo, suspiro cuando una pequeña lágrima se resbalo
por su rostro, después de que el gorila de Jack le lanzara contra el suelo se volvió
a sentir tan diferente como siempre. Se encendió un cigarro y comenzó a fumárselo
tranquilamente, eso hacía que la espera fuera más leve. Solo esperaba su regalo
que aquel día tardaba bastante en llegar. Vio como la puerta del servicio se abría
lentamente, miro hacia esa dirección. Era Elen una empollona con grandes gafas
y aparato en los dientes de figura delgaducha, Sara se acercó a ella y la
agarro fuertemente. Sus manos fueron hacia el trasero de Elen, ella le sonrió tímidamente.
Sara le quito lentamente las gafas y le dio un largo beso, le metió una fuerte
patada a la puerta de uno de los lavabos y entraron las dos chicas.
-sabes cariño estaba loca por empezar a jugar-dijo Sara
sonriendo.
Se escucharon gritos de placer y golpes en aquel servicio,
en el suelo el cigarro de Sara que posiblemente fuera el único testigo de todo
lo que sucedía, se fue consumiendo en pocos minutos. Al pasar casi una hora la
puerta se abrió, Sara se ponía bien su camiseta. Estaba desahogada de todo y se
sentía mejor que nunca. Elen se puso bien las gafas y se limpiaba el sudor de
su frente lentamente. Sara miro a su amiga y le comenzó acariciar lentamente el
rostro .
-Elen, este es nuestro secreto. No se lo cuentes a nadie
cariño.
Elen asintió con la cabeza y salió del servicio, Sara se
puso otro cigarro entre sus labios y le dio un par de caladas antes de tirarlo.
Al salir de los servicios hay estaba Carlos, su mejor amigo que como siempre la
esperaba en sus largos ratos en los servicios. Su amigo llevaba la cabeza
rapada y como Sara era puertorriqueño, de enormes pantalones y una camiseta del
típico grupo de rap de moda. El sonrió a su amiga sabiendo lo que había echo
dentro de los lavabos.
-cómo ha ido?
Sara sonrió mirándole a los ojos:
-bien, estas chicas se corren enseguida.
Comenzaron a andar por los pasillos del instituto, Carlos le
puso su brazo en el hombro de Sara, ella le miro de arriba abajo y le dio un
pequeño codazo:
-que seamos amigos, no significa que seamos novios.
Carlos sonrió mirándola:
-ya quisieras tener un novio como yo cariño-dijo sonriendo.
Sara le miro:
-ja, no habido hombre en este mundo que sepa dominarme.
Eran los típicos juegos de entre Carlos y Sara, amigos desde
el colegio y habían luchado tantas batallas diarias que habían perdido la
cuenta. Pasarse las noches bebiendo alcohol en un parque o fumando marihuana
les hacía inseparables.
cap: 1 eres un misterio para mi[/h]
Me parece tan extraño lo que ha pasado las últimas semanas,
parece un extraño sueño de equívocos. Quien me diría que me iría a enamorar de
ti, éramos como el aceite y el agua, no podía imaginar que mi corazón podía
latir tan fuerte por ti. Ni siquiera fuiste la primera elección, pero me
besaste y rápidamente mi mundo se rompió en mil pedazos. Por qué me robaste tú
un beso, me dejaste tan confusa. Me hiciste sufrir, tú jugaste conmigo como con
mi amor. Ese juego sé que habías jugado muchas veces, pero a mí no me distes ni
siquiera las reglas y por eso comencé a
sufrir. Sentí que la gente que me miraba me destrozaba con su mirada.
Porque me enamore de ti? porque me enamore de ti, la chica que ha cambiado toda
mi vida, la cambiaste cuando hiciste que mi mundo se partiera en dos al estar
en dos bandos ..tu Sara eres un misterio para mi .
El viento fue recorriendo cada paisaje del instituto, las
pocas preocupaciones que habría aquellos días eran las de siempre, los
exámenes, la popularidad y los matones. Julia estuvo parada por unos momentos al
lado de su taquilla, se miraba sin cesar en su espejo. Se maquillaba sus
delicados labios, estaba orgullosa de lo que había conseguido, la chica rubia
ya era la líder de las animadoras y por supuesto una de las chicas más deseadas
del instituto. Sus curvas y sus ojos azules volvían locos a muchos hombres. No
le preocupaban los estudios ya que lo tenía todo, una familia con dinero ser
perfecta y tener un novio deportista. Soñaba con poder salir con Jack su
musculoso novio a tomar algo, poder ir alguna fiesta y que sus amigas se
murieran una a una de envidia. Levanto su mirada del espejo pudiendo ver uno de
esos grupos de hispanos que tanto odiaba, el pequeño grupo estaban discutiendo
y riéndose escandalosamente, unos seres marginales que estaban al límite de la
delincuencia. Entre ese dichoso grupo destacaba una chica que iba a la clase de
julia, era Sara una joven hispana de piel morena, con el pelo negro y recogido,
su forma de vestir tan masculina le asqueaba bastante a julia. Como siempre
prefirió mirar hacia otro lado, Sara se dio cuenta como julia les miro con aire
de superioridad, se acercó a ella sonriendo. Miraba a su pequeño grupo
sintiéndose crecida para hacer cualquier cosa, se apoyó en la taquilla cercana
a la de julia. La miro de arriba abajo y supo lo que tenía que decirle:
-que pasa barbie te damos asco-dijo con una sonrisa entro
los labios.
Julia intento no contestarla, Sara le cogió el pequeño
espejito y comenzó a mirarse:
-A ver espejito mágico quien la chica más guapa del
instituto.
Dejo caer el espejito al suelo pisándolo con sus botas, sonrió
al escuchar como crujían los cristales. Julia miraba a su alrededor por miedo
hacia Sara, hasta que su suerte cambio, una corpulenta mano dio un fuerte
empujón a la hispana dejándola a los pies de sus compañeros. Jack había llegado
con su pequeño grupo, los jugadores de futbol más populares del campus.
Julia se sintió aliviada al poder besar a su novio y como se
perdía en sus fuertes brazos. Se fueron lentamente atravesando el largo pasillo
del instituto, julia miraba a su espalda mirando como una enrabiada Sara se
levantaba del suelo y comenzaba a discutir con sus amigos. Respiro aliviada al
dejar a esos insoportables hispanos atrás.
Julia había llegado al campo de juego y se sentó en las
gradas junto a las demás animadoras, era tan perfecto. Las chicas más guapas
siempre eran las animadoras y ellas siempre estaban con los deportistas.
Sentada allí podía ver como Jack entrenaba, su mejor amiga patricia estaba a su
lado hablándole del último traje que se compró, eran grandes amigas desde
cuando iban al colegio y habían cumplido por el momento todos sus sueños. Pero
patricia era la gran segundona, estaba con Ben el mejor amigo de Jack y por
poco no pudo arrebatarle el puesto de animadora a julia. Era su mejor amiga
pero lo más seguro que la apuñalaría en la espalda cuando tuviera la
oportunidad, entre sonrisas falsas. Patricia suspiro por unos instantes, tenía
una gran idea una fiesta en su casa ya que sus padres no estarían toso el fin
de semana. El alcohol correría como un lago hacia acabar en el mar y la música estaría
a todo volumen. Invitaría a la gente que ella quisiera y sobre todo a julia, no
quería perder nada de popularidad y quería aparentar ser su mejor amiga por el
momento. Miro a julia con una sonrisa:
-Sabes julia-sonrió- este fin de semana mis padres no estarán,
había pensado hacer una fiesta. Tú eres la persona que mentalmente había
pensado en invitar con Jack. Recuerda este fin de semana ..
Julia sonrió al escuchar la invitación, normal que la
invitara, ya que era el alma de la fiesta. Posiblemente la reina, si ella
faltaba no habría fiesta. Patricia forzó una sonrisa a la espera de una contestación.
-ya sabes que es un placer si no estoy no hay fiesta-dijo
entre risas.
Patricia, deseaba todo lo que tenía Julia y ser una mera
secundaria en la vida perfecta de julia era lo mejor para subir escaños.
Al entrar en el servicio aquel día Sara miro por los lavabos,
para asegurarse que estuviera totalmente sola. Se escuchaba el ruido de los
pasillos y por fin la hispana estuvo totalmente sola. Se mío al gran espejo y forzó
una sonrisa. Miro al suelo y la sonrisa se resbalo lentamente de su rostro
mostrando su tristeza. Miraba al espejo y lo acariciaba lentamente, aquel día
se sentía diferente a las demás mujeres. Se acarició el rostro esa piel tostada
de sus raíces y fue bajando sus manos hasta bajarlas a sus tejanos. Desabrocho el
primer botón y observo su sexo, suspiro cuando una pequeña lágrima se resbalo
por su rostro, después de que el gorila de Jack le lanzara contra el suelo se volvió
a sentir tan diferente como siempre. Se encendió un cigarro y comenzó a fumárselo
tranquilamente, eso hacía que la espera fuera más leve. Solo esperaba su regalo
que aquel día tardaba bastante en llegar. Vio como la puerta del servicio se abría
lentamente, miro hacia esa dirección. Era Elen una empollona con grandes gafas
y aparato en los dientes de figura delgaducha, Sara se acercó a ella y la
agarro fuertemente. Sus manos fueron hacia el trasero de Elen, ella le sonrió tímidamente.
Sara le quito lentamente las gafas y le dio un largo beso, le metió una fuerte
patada a la puerta de uno de los lavabos y entraron las dos chicas.
-sabes cariño estaba loca por empezar a jugar-dijo Sara
sonriendo.
Se escucharon gritos de placer y golpes en aquel servicio,
en el suelo el cigarro de Sara que posiblemente fuera el único testigo de todo
lo que sucedía, se fue consumiendo en pocos minutos. Al pasar casi una hora la
puerta se abrió, Sara se ponía bien su camiseta. Estaba desahogada de todo y se
sentía mejor que nunca. Elen se puso bien las gafas y se limpiaba el sudor de
su frente lentamente. Sara miro a su amiga y le comenzó acariciar lentamente el
rostro .
-Elen, este es nuestro secreto. No se lo cuentes a nadie
cariño.
Elen asintió con la cabeza y salió del servicio, Sara se
puso otro cigarro entre sus labios y le dio un par de caladas antes de tirarlo.
Al salir de los servicios hay estaba Carlos, su mejor amigo que como siempre la
esperaba en sus largos ratos en los servicios. Su amigo llevaba la cabeza
rapada y como Sara era puertorriqueño, de enormes pantalones y una camiseta del
típico grupo de rap de moda. El sonrió a su amiga sabiendo lo que había echo
dentro de los lavabos.
-cómo ha ido?
Sara sonrió mirándole a los ojos:
-bien, estas chicas se corren enseguida.
Comenzaron a andar por los pasillos del instituto, Carlos le
puso su brazo en el hombro de Sara, ella le miro de arriba abajo y le dio un
pequeño codazo:
-que seamos amigos, no significa que seamos novios.
Carlos sonrió mirándola:
-ya quisieras tener un novio como yo cariño-dijo sonriendo.
Sara le miro:
-ja, no habido hombre en este mundo que sepa dominarme.
Eran los típicos juegos de entre Carlos y Sara, amigos desde
el colegio y habían luchado tantas batallas diarias que habían perdido la
cuenta. Pasarse las noches bebiendo alcohol en un parque o fumando marihuana
les hacía inseparables.