Christian Feliciano
Poeta recién llegado
Entre paredes y pedazos
espero inmóvil tu venida.
Entra el hierro en mis brazos
excavando mi salida.
Sangrando sin parar
sobre los sueños de ayer,
sin poderlos ahogar,
sin poderlos detener.
Todos dan su opinión,
tratan todos enmendar,
tanta pena y frustración,
tantos años que olvidar.
Entre paredes y voces
espero inmóvil la mañana.
Entierro muertos que conoces
en esta herida que no sana.
Forzando llanto y sentimiento
fuera de mi, sin resultado.
Fue tu olvido el asesino,
fue el destino el acusado.
Ante un millón de espectadores
abriste las puertas al vacío.
Anduve inocente, sin temores,
amando lo que nunca será mío.
Negué lo que estoy viviendo,
nada es en lo que soy.
No veo por qué seguir riendo,
no hay sonrisas donde voy.
Inclino mi cabeza para ver,
inspeccionando mi progreso.
Inminente mi oscuro amanecer,
inundando piel, sangre y hueso.
Ante el silencio que se hace grande,
aún hay fuerzas para decir.
Arrastrando mi mano sobre la sangre,
alcanzo tu nombre escribir.
espero inmóvil tu venida.
Entra el hierro en mis brazos
excavando mi salida.
Sangrando sin parar
sobre los sueños de ayer,
sin poderlos ahogar,
sin poderlos detener.
Todos dan su opinión,
tratan todos enmendar,
tanta pena y frustración,
tantos años que olvidar.
Entre paredes y voces
espero inmóvil la mañana.
Entierro muertos que conoces
en esta herida que no sana.
Forzando llanto y sentimiento
fuera de mi, sin resultado.
Fue tu olvido el asesino,
fue el destino el acusado.
Ante un millón de espectadores
abriste las puertas al vacío.
Anduve inocente, sin temores,
amando lo que nunca será mío.
Negué lo que estoy viviendo,
nada es en lo que soy.
No veo por qué seguir riendo,
no hay sonrisas donde voy.
Inclino mi cabeza para ver,
inspeccionando mi progreso.
Inminente mi oscuro amanecer,
inundando piel, sangre y hueso.
Ante el silencio que se hace grande,
aún hay fuerzas para decir.
Arrastrando mi mano sobre la sangre,
alcanzo tu nombre escribir.