JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre Sicomoros y Maples.
Entre sicomoros y maples
voy dejando mis pasos,
voy dejando mis huellas,
esas mismas que anuncian
mi presencia y mi existencia.
Y entre sus hojas secas
calcinadas por el frio invierno,
he dejado la esencia de mis besos,
para que cuando tu pases
reconozcas mis pasos,
y mitigues con tus abrazos
la dolencia somnolienta de mi ser.
Entre sicomoros y maples.
Y si el tiempo con el triste viento
borrara la existencia mía,
y mis pasos y huellas
nunca las reconocieras,
tan solo guíate con mis suspiros.
esos que por ti siempre he dado,
para que puedas llegar a nuestro nido,
donde mora moribundo
un corazón sufrido,
porque así he vivido
sin la esperanza de mi mismo.
Entre el sentimiento muerto
y la inclemencia de mi destino,
ese que ha arrebatado todo de mí,
desde el día,
que por vez primera yo te vi.
Y si los sicomoros y maples
llegaran a secarse,
y mis pasos y huellas también borrarse,
es que he partido muy lejos,
lejos del recuerdo de tu vida,
del dolor y la melancolía
que me dio tu partida.
Entre los sicomoros y maples
donde aprendí a amarte.
Entre sicomoros y maples
voy dejando mis pasos,
voy dejando mis huellas,
esas mismas que anuncian
mi presencia y mi existencia.
Y entre sus hojas secas
calcinadas por el frio invierno,
he dejado la esencia de mis besos,
para que cuando tu pases
reconozcas mis pasos,
y mitigues con tus abrazos
la dolencia somnolienta de mi ser.
Entre sicomoros y maples.
Y si el tiempo con el triste viento
borrara la existencia mía,
y mis pasos y huellas
nunca las reconocieras,
tan solo guíate con mis suspiros.
esos que por ti siempre he dado,
para que puedas llegar a nuestro nido,
donde mora moribundo
un corazón sufrido,
porque así he vivido
sin la esperanza de mi mismo.
Entre el sentimiento muerto
y la inclemencia de mi destino,
ese que ha arrebatado todo de mí,
desde el día,
que por vez primera yo te vi.
Y si los sicomoros y maples
llegaran a secarse,
y mis pasos y huellas también borrarse,
es que he partido muy lejos,
lejos del recuerdo de tu vida,
del dolor y la melancolía
que me dio tu partida.
Entre los sicomoros y maples
donde aprendí a amarte.