Alex Courant
Poeta adicto al portal
Amada mía el viento con premura,
como silente abeja en su oratoria,
pasa, y el aguijón en su cintura
se inserta, con violencia, en la memoria.
Pasan así los años sin mesura
como el eco sin páramo es su gloria,
la lluvia de tan fría es su amargura
y el polvo con la tierra, su victoria.
Ciega la noche está en fútil acuerdo
por mirarte y mirarte clamorosa.
En celindas te escondes pudorosa.
Y como hiedra que enreda mi recuerdo,
mi recuerdo entre zarzas te halla, rosa,
y de nuevo en los pétalos te muerdo.
.
como silente abeja en su oratoria,
pasa, y el aguijón en su cintura
se inserta, con violencia, en la memoria.
Pasan así los años sin mesura
como el eco sin páramo es su gloria,
la lluvia de tan fría es su amargura
y el polvo con la tierra, su victoria.
Ciega la noche está en fútil acuerdo
por mirarte y mirarte clamorosa.
En celindas te escondes pudorosa.
Y como hiedra que enreda mi recuerdo,
mi recuerdo entre zarzas te halla, rosa,
y de nuevo en los pétalos te muerdo.
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