Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
entretanto.
en su niñez, Buenos Aires fue un cándido lugar
de eternos pastos
y esteros bajo un cielo eternamente plúmbeo dónde un aire
húmedo y grave,
impertérrito,
endulzaba sus bañados henchido pulmón- de renacuajos,
plumeros, nenúfares y flamencos.
las almas gozaban ingrávidas sobre las almas, pero ¡ay!
de la fauna y su progreso
campanas campanas campanas campanas
chimeneas industriales de fábricas,
rojas y blancas sus llamas,
smog,
hollín
grandes barcos de río a vapor,
inmensas torres de marfil vagamente iluminadas en la tormenta
campanas campanas campanas campanas
luctuoso panorama, y ahora tristes trastos tratan trastornadamente
de quedarse con su tajada olvidando,
que han lastimado su cielo,
adormecido bajo el influjo de la ciencia y sus abisales mañas.
campanas campanas campanas campanas
veo miríadas de archipiélagos venéreos pero no veo a Pangea.
la poesía es método y en los métodos no importan los trofeos.
y en su lecho de muerte, Buenos Aires ve en su infancia el progreso;
y los puentes se derrumban,
y las hiedras cubren la historia y los museos,
y la ciudad se encuentra hueca, pero sus corazones llenos,
y el cielo vuelve a ser gris e impertérrito,
y el aire salvaje,
y las almas bellas,
y entre tanto amor; yo espero.
en su niñez, Buenos Aires fue un cándido lugar
de eternos pastos
y esteros bajo un cielo eternamente plúmbeo dónde un aire
húmedo y grave,
impertérrito,
endulzaba sus bañados henchido pulmón- de renacuajos,
plumeros, nenúfares y flamencos.
las almas gozaban ingrávidas sobre las almas, pero ¡ay!
de la fauna y su progreso
campanas campanas campanas campanas
chimeneas industriales de fábricas,
rojas y blancas sus llamas,
smog,
hollín
grandes barcos de río a vapor,
inmensas torres de marfil vagamente iluminadas en la tormenta
campanas campanas campanas campanas
luctuoso panorama, y ahora tristes trastos tratan trastornadamente
de quedarse con su tajada olvidando,
que han lastimado su cielo,
adormecido bajo el influjo de la ciencia y sus abisales mañas.
campanas campanas campanas campanas
veo miríadas de archipiélagos venéreos pero no veo a Pangea.
la poesía es método y en los métodos no importan los trofeos.
y en su lecho de muerte, Buenos Aires ve en su infancia el progreso;
y los puentes se derrumban,
y las hiedras cubren la historia y los museos,
y la ciudad se encuentra hueca, pero sus corazones llenos,
y el cielo vuelve a ser gris e impertérrito,
y el aire salvaje,
y las almas bellas,
y entre tanto amor; yo espero.