poetakabik
Poeta veterano en el portal
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38. El amor no termina
El amor no termina, se transforma,
deja de ser abrazo y se hace canto,
deja de ser promesa y se hace manto,
y vive en la distancia que lo informa.
No hay final si el alma se conforma
con amar sin contrato ni quebranto;
es un río que fluye sin espanto,
que al llegar a su fin… toma otra forma.
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39. Amar sin esperar
Amar sin esperar es un milagro,
es dar sin preguntar si te devuelven,
es ver que hay manos que jamás envuelven
y sin embargo… dejan el más alto grado.
Es vivir en la ofrenda sin el pago,
es dar amor aunque otros lo disuelven;
es ser la fuente pura que resuelven
los sedientos… aunque nunca beban algo.
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40. Nada me falta
Nada me falta desde que aprendí
que el amor no depende de un reflejo,
que basta con vivirlo, no el espejo
que diga si es real o si es por mí.
Nada me falta cuando sé que fui
quien amó sin medida y sin despecho;
y aunque nadie lo vea desde el techo,
yo llevo su raíz dentro de mí.
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41. Libre de ti
No por despecho… libre de ti soy,
como la hoja que el viento no retiene,
como el río que en sí mismo se sostiene
y fluye aunque la orilla diga “hoy”.
Libre de ti, y sin embargo voy
con todo lo que fuiste y aún sostiene
mi paso más sereno, sin desdén…
como quien ama más cuando no está hoy.
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42. El alma no suplica
El alma que ha amado no suplica,
no exige, no supura, no amenaza;
se vuelve como el cielo tras la plaza:
inmenso, sin frontera ni réplica.
No cae en la venganza ni en la crítica,
ni guarda lo que pesa o lo rechaza;
sabe que amar no es lucha ni es caza,
es luz… aun cuando al cuerpo califica.
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43. Todo fue verdad
No niego ni un suspiro compartido,
ni un roce que vibró sin ser llamado;
aunque no haya futuro a tu costado,
todo lo que vivimos… ha existido.
El tiempo no destruye lo sentido,
ni borra lo que fue sagrado y dado;
fuiste en mí… sin que el mundo haya firmado,
y todo fue verdad, aunque perdido.
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44. Sin despedida
No te dije adiós porque no acaba
lo que no se sostiene por la forma;
el alma que se entrega se transforma,
y no precisa un cierre que lo aldaba.
Tu marcha fue un silencio que me alaba,
una flor que en el viento no se deforma;
y aunque no haya promesa ni reforma,
te quedaste… sin que nada lo nombrara.
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45. El amor sin nombre
¿Para qué darle nombre al sentimiento
si basta con sentirlo sin medida?
El amor, si es real, no necesita
ni título, ni margen, ni argumento.
No cabe en el papel ni en el decreto,
ni en promesas que firman la partida;
el amor sin nombre es pura vida,
y en su esencia, me basta su silencio.
---
46. Lo amado vive en mí
Lo amado no se va, se me incorpora,
se hace gesto, palabra, caminata;
aunque cambie su forma, no se aparta:
vive en mí… como el mar en la caracola.
Así, no necesito que me implora,
ni que vuelva su rostro ni su carta;
lo amado me habita sin alhajas,
y su eco me responde sin demora.
---
47. He aprendido a ser sin ti
He aprendido a ser sin ti presente,
a caminar sin sombra ni reclamo,
a no hacer de tu ausencia un nuevo tramo
de culpa ni de pena permanente.
Ya no eres mi razón ni mi vertiente,
y sin embargo, en paz te amo y te llamo;
pues quien ama no teme el cambio o el ramo,
sólo aprende a ser luz… dulcemente.
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48. Gracias por irte
Gracias por irte, pues tu despedida
fue puerta hacia mi ser más verdadero;
no eras mi camino ni mi sendero,
sólo el puente hacia el alma renacida.
Al dejarme, dejaste abierta herida
que el tiempo no cerró, pero fue cero…
pues sangrando encontré mi mundo entero,
y en el adiós… mi fe quedó encendida.
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49. He sido amor
No fui amado quizá como esperaba,
pero fui amor, del puro, del que ofrece;
no retuve, no herí, no me deshice…
y eso es más que el amor que se derrama.
Fui faro, fui calor, fui quien no llama
si el alma que amó ya no aparece;
y aunque nadie lo note o lo merezca…
he sido amor, y eso me basta.
---
50. Después de amar
Después de amar, ya no hay deseo ardiente,
ni pena por lo que no fue posible;
sólo un temblor sereno e invisible
que late por amar sencillamente.
Después de amar, el alma es transparente,
liviana, sin dolor, casi intangible;
es viento que aprendió que lo imposible
no es perder… sino amar eternamente
38. El amor no termina
El amor no termina, se transforma,
deja de ser abrazo y se hace canto,
deja de ser promesa y se hace manto,
y vive en la distancia que lo informa.
No hay final si el alma se conforma
con amar sin contrato ni quebranto;
es un río que fluye sin espanto,
que al llegar a su fin… toma otra forma.
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39. Amar sin esperar
Amar sin esperar es un milagro,
es dar sin preguntar si te devuelven,
es ver que hay manos que jamás envuelven
y sin embargo… dejan el más alto grado.
Es vivir en la ofrenda sin el pago,
es dar amor aunque otros lo disuelven;
es ser la fuente pura que resuelven
los sedientos… aunque nunca beban algo.
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40. Nada me falta
Nada me falta desde que aprendí
que el amor no depende de un reflejo,
que basta con vivirlo, no el espejo
que diga si es real o si es por mí.
Nada me falta cuando sé que fui
quien amó sin medida y sin despecho;
y aunque nadie lo vea desde el techo,
yo llevo su raíz dentro de mí.
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41. Libre de ti
No por despecho… libre de ti soy,
como la hoja que el viento no retiene,
como el río que en sí mismo se sostiene
y fluye aunque la orilla diga “hoy”.
Libre de ti, y sin embargo voy
con todo lo que fuiste y aún sostiene
mi paso más sereno, sin desdén…
como quien ama más cuando no está hoy.
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42. El alma no suplica
El alma que ha amado no suplica,
no exige, no supura, no amenaza;
se vuelve como el cielo tras la plaza:
inmenso, sin frontera ni réplica.
No cae en la venganza ni en la crítica,
ni guarda lo que pesa o lo rechaza;
sabe que amar no es lucha ni es caza,
es luz… aun cuando al cuerpo califica.
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43. Todo fue verdad
No niego ni un suspiro compartido,
ni un roce que vibró sin ser llamado;
aunque no haya futuro a tu costado,
todo lo que vivimos… ha existido.
El tiempo no destruye lo sentido,
ni borra lo que fue sagrado y dado;
fuiste en mí… sin que el mundo haya firmado,
y todo fue verdad, aunque perdido.
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44. Sin despedida
No te dije adiós porque no acaba
lo que no se sostiene por la forma;
el alma que se entrega se transforma,
y no precisa un cierre que lo aldaba.
Tu marcha fue un silencio que me alaba,
una flor que en el viento no se deforma;
y aunque no haya promesa ni reforma,
te quedaste… sin que nada lo nombrara.
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45. El amor sin nombre
¿Para qué darle nombre al sentimiento
si basta con sentirlo sin medida?
El amor, si es real, no necesita
ni título, ni margen, ni argumento.
No cabe en el papel ni en el decreto,
ni en promesas que firman la partida;
el amor sin nombre es pura vida,
y en su esencia, me basta su silencio.
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46. Lo amado vive en mí
Lo amado no se va, se me incorpora,
se hace gesto, palabra, caminata;
aunque cambie su forma, no se aparta:
vive en mí… como el mar en la caracola.
Así, no necesito que me implora,
ni que vuelva su rostro ni su carta;
lo amado me habita sin alhajas,
y su eco me responde sin demora.
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47. He aprendido a ser sin ti
He aprendido a ser sin ti presente,
a caminar sin sombra ni reclamo,
a no hacer de tu ausencia un nuevo tramo
de culpa ni de pena permanente.
Ya no eres mi razón ni mi vertiente,
y sin embargo, en paz te amo y te llamo;
pues quien ama no teme el cambio o el ramo,
sólo aprende a ser luz… dulcemente.
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48. Gracias por irte
Gracias por irte, pues tu despedida
fue puerta hacia mi ser más verdadero;
no eras mi camino ni mi sendero,
sólo el puente hacia el alma renacida.
Al dejarme, dejaste abierta herida
que el tiempo no cerró, pero fue cero…
pues sangrando encontré mi mundo entero,
y en el adiós… mi fe quedó encendida.
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49. He sido amor
No fui amado quizá como esperaba,
pero fui amor, del puro, del que ofrece;
no retuve, no herí, no me deshice…
y eso es más que el amor que se derrama.
Fui faro, fui calor, fui quien no llama
si el alma que amó ya no aparece;
y aunque nadie lo note o lo merezca…
he sido amor, y eso me basta.
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50. Después de amar
Después de amar, ya no hay deseo ardiente,
ni pena por lo que no fue posible;
sólo un temblor sereno e invisible
que late por amar sencillamente.
Después de amar, el alma es transparente,
liviana, sin dolor, casi intangible;
es viento que aprendió que lo imposible
no es perder… sino amar eternamente