El Absurdo
Poeta recién llegado
Epístola
No te guardo resentimiento, epístola sin aliento.
Que espacio para más negros nos deja el tiempo otorgado, otro legado trunco del nunca más; nunca más amarás del célebre quiebre y fastuoso final, es más la paz del inerte. Suerte del amorío que no volvió pero aún así murió en odio, como una tragicomedia casera lacera el miedo a la soledad.
Ahora me voy, elegí una vía baldía y me marcho me guía el desazón en mi garganta y no espero un beso, un abrazo; acaso el ocaso pudo pintar algún remanso; mi romance, elocuencia, es esencial voltear, doblar la página y mirar lágrimas que se esconden en párpado ajeno y bueno algo nos une; ¿Quién es inmune al olor del mar?, ¿Quién es inmune al dolor de amar?
Me guardo el luto, me guardo el siempre, el siempre de querer; pero he de quererte siempre en mi memoria sin volverla una simple historia. Hay pensamientos fúnebres, mortuorios, episodios crueles como a pecados sin lamentos y un recuerdo triste embiste mi sueño y se vuelve mi dueño, dueña y tristemente me enseña mi alma vehemente.
Déjame algún gesto, un triste beso y entonces entonaré un verso para curar mis yagas del alma y soñar olvidar lo nuestro.
Luego que huya la culpa y cómplice mi corazón sea suya, tomaré del vacío el ósculo inconforme en el labio de otro, de otra; me dolerá pero por fuera me revestiré de alegría y por dentro una cruel poesía de un mortal recuerdo ronda con una invidente y taciturna ansiedad de tu olor en mi cama, de tu pelo en mi cara.
En lo hondo pido disculpas si ya no tengo frases en secreto y en concreto malogro este boceto. En un instante la forma de tenerte quitó a la de verte y mi mente vuelve atrás cual estrella fugaz. Desde mi universo en verso o en prosa te escribo una epístola y te mando una rosa donde cada hoja terso roja para en mis letras no quedar inmerso, dejando un silencio propenso a decir te quiero pero mejor me sale un hasta luego.
Epístolas de amares donde mueren amores y es que cada capítulo tiene un final, feliz o triste por el desliz de nunca me quisiste.