Adelheid
Poeta recién llegado
Estimados
Gracias por el espacio y el desahogo...
Era ese hombre cuya miseria lento lamía
abrazando garras de ingrata soledad
revolcando angustia en todas sus noches vacías
Era ese hombre cuya muerte no importaba
corazón seco de palabras fingidas
ahogado en recuerdos que de sus ojos caían
Era ese hombre cuya lapida nadie conocía
nombre que el viento golpeando borraba
vivo ninguno lloraría su despedida
Era ese hombre que aun en el suelo llorando reía
aunque en letras veía consuelo
la cruda indeferencia cegaba su vida
Era ese hombre que siempre a ella recordaba
como fuego que tardo consume
hasta que su amor se vuelve ceniza
Era ese hombre que viéndose en un espejo
no se reconocía
que aun entre golpes y golpes sonreía
cuyo destino, no de este mundo
con todas sus letras se merecía
por ser bastardo del desencanto
y soñar con luces y alegrías
Cordialmente
Adelheid
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