Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
De soles cayéndonse
a pedazos en las piernas
en los brazos, de llagas
que no duelen, queman tanto
de grados que van subiendo
y escarabajos que pululan
en la tubería del baño.
Por que los aires llegan
calientes, se van como
atestaron , con toda crueldad
infestan el cielo de heridas,
que fallan en formas de rayos.
En medio del desierto bravo
en carne viva de arena y moluscos
de harapos, se lucen vicios
inocuos y las fieras se tapan
los ojos, fieras de cuatro y
dos patas, erguidas en la
claridad de la mañana.
Hará calor éste día agrío
con melancolías de canciones
de otros años, con sabores
que arden en las papilas, gritos
que absorben neblinas; llantos
tan resbaladizos entre aguas
hirvientes, capullos de nubes
perecen, por las manos del dios que
es el diablo.
La misma cara y son la
misma moneda, los mismos
labios, unos blancos y otros
rojos, en baños de almíbar
unos, en baños muriáticos otros.
Era lo que era en frases
antiguas, cabizbajas de códigos
y espantos, una ciudad apenada
ejecutada por las noches...Dedos
en jardínes que no cuelgan, ni son
maravillas del tiempo, que sólo
son testigos de instintos sicarios
de intentos de muertos.
Iban dos encadenados
iban dos desmembrados
iban dos que se iban besando
pero ya estaban en la humillante
esquina, condenados y ocultos
por el rey que nunca dice su nombre
(pero que es él).
Era un infierno de cuarenta y tres
grados, caminando las personas
las callejuelas del desierto estuvieron
llorando.
a pedazos en las piernas
en los brazos, de llagas
que no duelen, queman tanto
de grados que van subiendo
y escarabajos que pululan
en la tubería del baño.
Por que los aires llegan
calientes, se van como
atestaron , con toda crueldad
infestan el cielo de heridas,
que fallan en formas de rayos.
En medio del desierto bravo
en carne viva de arena y moluscos
de harapos, se lucen vicios
inocuos y las fieras se tapan
los ojos, fieras de cuatro y
dos patas, erguidas en la
claridad de la mañana.
Hará calor éste día agrío
con melancolías de canciones
de otros años, con sabores
que arden en las papilas, gritos
que absorben neblinas; llantos
tan resbaladizos entre aguas
hirvientes, capullos de nubes
perecen, por las manos del dios que
es el diablo.
La misma cara y son la
misma moneda, los mismos
labios, unos blancos y otros
rojos, en baños de almíbar
unos, en baños muriáticos otros.
Era lo que era en frases
antiguas, cabizbajas de códigos
y espantos, una ciudad apenada
ejecutada por las noches...Dedos
en jardínes que no cuelgan, ni son
maravillas del tiempo, que sólo
son testigos de instintos sicarios
de intentos de muertos.
Iban dos encadenados
iban dos desmembrados
iban dos que se iban besando
pero ya estaban en la humillante
esquina, condenados y ocultos
por el rey que nunca dice su nombre
(pero que es él).
Era un infierno de cuarenta y tres
grados, caminando las personas
las callejuelas del desierto estuvieron
llorando.
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