Era viento por mis venas.
O era lluvia
golpeándome en las piedras
humedeciendo cada poro abierto
que se preguntaba por qué
y para qué.
No era yo no era.
Era viento y era lluvia
soledad
que atontaba.
Y era todo, convertido a oro
montado sobre nubes
lunas y soles brillando
que alcanzaban en tu mirada
esa mirada, oculta
esa mirada
sin amor.
No era brisa en la piel.
Ni eran
caricias de seda.
Eran labios reunidos
y preparados.
Era viento apuñalado
acelerado por mis latidos.
Sabor envalentonado
lluvia de alma
que otra vez
como viento
iba nacer.
O era lluvia
golpeándome en las piedras
humedeciendo cada poro abierto
que se preguntaba por qué
y para qué.
No era yo no era.
Era viento y era lluvia
soledad
que atontaba.
Y era todo, convertido a oro
montado sobre nubes
lunas y soles brillando
que alcanzaban en tu mirada
esa mirada, oculta
esa mirada
sin amor.
No era brisa en la piel.
Ni eran
caricias de seda.
Eran labios reunidos
y preparados.
Era viento apuñalado
acelerado por mis latidos.
Sabor envalentonado
lluvia de alma
que otra vez
como viento
iba nacer.