Sofia Luz Castagno
Poeta adicto al portal
Eran padres, que a su manera
-ayer sencillos amables-
con el tiempo se contagiaron
de ambición desconsiderable...
Tan sensibles que eran,
respetuosos y prudentes,
cuando éramos pequeños,
aún pobres y sin dientes...
Quién iba a pensar seguro
que podíamos ser su lucro,
que al correr de los años
el cariño...no era absoluto!
Debían crecer los frutos
para recibir ganancias,
¿Sería interés la bondad,
el cuidado y tolerancia?
Los niños se hicieron hombres
pero fueron tan inasibles,
que la impaciencia turbó
a esos padres inasequibles...!
Ellos vieron que el tributo
no era suficiente:
decían: "pagamos su educación,
y al fin somos los sirvientes..."
Tal vez ellos fueron hijos
tan ejemplares y honestos,
tan esclavos del trabajo,
de sus padres más complejos.
Y buscaron las forma clara
de sentirnos inferiores:
menoscabar nuestra acción
recalcando sólo errores...
Y sin hallar tal fortuna,
desconfiaron de los hechos,
e intentaron poco a poco
¡quitarnos nuestros derechos!
Primero fue la CONFIANZA
ultrajándonos los cofres,
era leer nuestros papeles
para luego hacer reproches...
Luego fue la LIBERTAD,
encerrándonos en jaula
con barrotes de indiferencia
y frialdad bien estudiadas...
Éramos como detenidos
con visitas controladas,
y de cartas recibidas,
sólo algunas nos llegaban...
Nos despojaron del HONOR
y la EDUCACION recibida,
desnudándonos por dentro
con palabras atrevidas.
La COMIDA fue escaseando,
se limitó a verduras,
ni lácteos, ni carne asada,
ni postres, nada de fruta.
Por último censuraron
la libertad de EXPRESION,
rompiendo las protestas
de nuestra viva razón!
Aniquilaron cruelmente
a sus hijos fracasados
y dejaron de ser padres
con consejos acertados...
Pero un día olvidaron
la llave en la cerradura
y huimos del HOGAR-CELDA
¡que era pura tortura!
(P.D.: Nunca tomes este mal ejemplo,
llorarás arrepentido en sus sepulturas)
-ayer sencillos amables-
con el tiempo se contagiaron
de ambición desconsiderable...
Tan sensibles que eran,
respetuosos y prudentes,
cuando éramos pequeños,
aún pobres y sin dientes...
Quién iba a pensar seguro
que podíamos ser su lucro,
que al correr de los años
el cariño...no era absoluto!
Debían crecer los frutos
para recibir ganancias,
¿Sería interés la bondad,
el cuidado y tolerancia?
Los niños se hicieron hombres
pero fueron tan inasibles,
que la impaciencia turbó
a esos padres inasequibles...!
Ellos vieron que el tributo
no era suficiente:
decían: "pagamos su educación,
y al fin somos los sirvientes..."
Tal vez ellos fueron hijos
tan ejemplares y honestos,
tan esclavos del trabajo,
de sus padres más complejos.
Y buscaron las forma clara
de sentirnos inferiores:
menoscabar nuestra acción
recalcando sólo errores...
Y sin hallar tal fortuna,
desconfiaron de los hechos,
e intentaron poco a poco
¡quitarnos nuestros derechos!
Primero fue la CONFIANZA
ultrajándonos los cofres,
era leer nuestros papeles
para luego hacer reproches...
Luego fue la LIBERTAD,
encerrándonos en jaula
con barrotes de indiferencia
y frialdad bien estudiadas...
Éramos como detenidos
con visitas controladas,
y de cartas recibidas,
sólo algunas nos llegaban...
Nos despojaron del HONOR
y la EDUCACION recibida,
desnudándonos por dentro
con palabras atrevidas.
La COMIDA fue escaseando,
se limitó a verduras,
ni lácteos, ni carne asada,
ni postres, nada de fruta.
Por último censuraron
la libertad de EXPRESION,
rompiendo las protestas
de nuestra viva razón!
Aniquilaron cruelmente
a sus hijos fracasados
y dejaron de ser padres
con consejos acertados...
Pero un día olvidaron
la llave en la cerradura
y huimos del HOGAR-CELDA
¡que era pura tortura!
(P.D.: Nunca tomes este mal ejemplo,
llorarás arrepentido en sus sepulturas)