Corazón Delator
Poeta recién llegado
Érase una vez,
en una noche verano,
cuando la ciudad y las estrellas
hacían el amor.
Una solitaria mujer
abría la ventana
de su cuarto
para espantar el calor.
Fumaba un cigarrillo rubio,
mirando hacia el horizonte
con la mirada perdida
y los ojos vidriosos.
Tenía el rimel corrido
y los labios muy pintados,
el pelo castaño
y las manos nerviosas.
En su boca el tabaco
sabe especialmente amargo
por las horas de silencio
y las semanas a media luz.
Tiene la camiseta mojada
Empapada de sudor.
En el techo hay un ventilador
de aspas de madera,
pero hace meses que no
funciona,
y no sopla en la habitación.
En una esquina hay un tocadiscos
Que susurra una vieja canción.
Are you lonesome tonight?
~ ~ ~
Érase una vez,
en una noche verano,
cuando la ciudad y las estrellas
hacían el amor.
Un hombre abre una botella,
White Label,
por favor.
Se toma otro vaso.
El sexto.
¿Quién sabe?
Perdió la cuenta
de lo que bebía
mientras navegaba
en una barca
hecha de vodka y ron,
con una vela de agonía
y un timón desolado.
Se afloja la cobata
y desabrocha la camisa.
Hace días que no se afeita.
¿Para qué?
Al fin y al cabo
no tiene a nadie
nadie que bese sus mejillas.
En sus locos delirios
ella está a su lado.
Toca su cuello,
toma su mano
perdiéndose con él.
Por sus valles de fantasía,
cabalgan juntos
a lomos de sus lágrimas.
Él es un escritorzuelo,
redactor de medias tintas.
Su poema más triste
se alza en el horizonte,
tapándole a ella el sol,
dándole cobijo y sombra.
Luego despierta del sueño
y sigue estando solo,
apoyado sobre una barra
de agria soledad.
~ ~ ~
Así acaba el cuento.
Ella se fuma sus sueños,
él bebe sus memorias.
Los dos siguen estando
solos.
Tan cerca y a la vez
tan lejos.
Las calles tienen música,
música de blues.
Tabaco.
Alcohol.
Él la quiere.
Ella no lo sabe.
O quizá lo sepa.
¿Qué más da?
A él ya todo
le da igual.
en una noche verano,
cuando la ciudad y las estrellas
hacían el amor.
Una solitaria mujer
abría la ventana
de su cuarto
para espantar el calor.
Fumaba un cigarrillo rubio,
mirando hacia el horizonte
con la mirada perdida
y los ojos vidriosos.
Tenía el rimel corrido
y los labios muy pintados,
el pelo castaño
y las manos nerviosas.
En su boca el tabaco
sabe especialmente amargo
por las horas de silencio
y las semanas a media luz.
Tiene la camiseta mojada
Empapada de sudor.
En el techo hay un ventilador
de aspas de madera,
pero hace meses que no
funciona,
y no sopla en la habitación.
En una esquina hay un tocadiscos
Que susurra una vieja canción.
Are you lonesome tonight?
~ ~ ~
Érase una vez,
en una noche verano,
cuando la ciudad y las estrellas
hacían el amor.
Un hombre abre una botella,
White Label,
por favor.
Se toma otro vaso.
El sexto.
¿Quién sabe?
Perdió la cuenta
de lo que bebía
mientras navegaba
en una barca
hecha de vodka y ron,
con una vela de agonía
y un timón desolado.
Se afloja la cobata
y desabrocha la camisa.
Hace días que no se afeita.
¿Para qué?
Al fin y al cabo
no tiene a nadie
nadie que bese sus mejillas.
En sus locos delirios
ella está a su lado.
Toca su cuello,
toma su mano
perdiéndose con él.
Por sus valles de fantasía,
cabalgan juntos
a lomos de sus lágrimas.
Él es un escritorzuelo,
redactor de medias tintas.
Su poema más triste
se alza en el horizonte,
tapándole a ella el sol,
dándole cobijo y sombra.
Luego despierta del sueño
y sigue estando solo,
apoyado sobre una barra
de agria soledad.
~ ~ ~
Así acaba el cuento.
Ella se fuma sus sueños,
él bebe sus memorias.
Los dos siguen estando
solos.
Tan cerca y a la vez
tan lejos.
Las calles tienen música,
música de blues.
Tabaco.
Alcohol.
Él la quiere.
Ella no lo sabe.
O quizá lo sepa.
¿Qué más da?
A él ya todo
le da igual.
[MUSICA]http://209.197.106.133/19580222/rock/elvis/Are_You_Lonesome_Tonight.mid[/MUSICA]