Glendalis Lugo
Poeta veterano en el portal
Erase una vez
.
Sentada bajo un árbol te esperaba,
el viento azotaba mi pelo,
la fragancia de las flores me perfumaba,
el roció de la madrugada me daba frio,
pero ahí estaba esperando tu llegada.
Día tras día esperaba tu regreso, te imaginaba
en un hermoso corcel rescatándome,
como aquellos príncipes que por el verdadero amor
su vida daban, pero tú no llegabas.
Nunca deje que mi amor por ti muriera,
mas bien lo envolví en suave lino y lo cuide
hasta que llegaras, un día reclamaron mi amor
y deje que me amaran, pero tu recuerdo ahí estaba.
Mucho tiempo después tus noticias llegaban
y bajo aquel árbol me esperabas,
de madrugadadejando aquel lecho escapaba
para ir a tu encuentro,cuanto lo anhelaba,
pero pobre de mí, ya no me esperabas,
me arroje llorando debajo de aquel árbol,
pidiendo mi muerte
solo eso anhelaba.
El sol toco mi rostro, la sombra ya no estaba,
y rostros me miraban,
angustia y deshonra a mi vida llegaba,
corrí a tu encuentro en algún lugar estabas,
te vi sentado cabizbajo, mire tu rostro,
ya no te amaba... amaba el recuerdo
no tu mirada, me aleje corriendo a mi lecho, pero la soledad
me esperaba.
Ya no vivo de recuerdos,
y bajo aquel árbol enterré tu recuerdo
ya jamás te esperaba.
El Alma de un poeta se desvela en cada verso.
Sentada bajo un árbol te esperaba,
el viento azotaba mi pelo,
la fragancia de las flores me perfumaba,
el roció de la madrugada me daba frio,
pero ahí estaba esperando tu llegada.
Día tras día esperaba tu regreso, te imaginaba
en un hermoso corcel rescatándome,
como aquellos príncipes que por el verdadero amor
su vida daban, pero tú no llegabas.
Nunca deje que mi amor por ti muriera,
mas bien lo envolví en suave lino y lo cuide
hasta que llegaras, un día reclamaron mi amor
y deje que me amaran, pero tu recuerdo ahí estaba.
Mucho tiempo después tus noticias llegaban
y bajo aquel árbol me esperabas,
de madrugadadejando aquel lecho escapaba
para ir a tu encuentro,cuanto lo anhelaba,
pero pobre de mí, ya no me esperabas,
me arroje llorando debajo de aquel árbol,
pidiendo mi muerte
solo eso anhelaba.
El sol toco mi rostro, la sombra ya no estaba,
y rostros me miraban,
angustia y deshonra a mi vida llegaba,
corrí a tu encuentro en algún lugar estabas,
te vi sentado cabizbajo, mire tu rostro,
ya no te amaba... amaba el recuerdo
no tu mirada, me aleje corriendo a mi lecho, pero la soledad
me esperaba.
Ya no vivo de recuerdos,
y bajo aquel árbol enterré tu recuerdo
ya jamás te esperaba.
El Alma de un poeta se desvela en cada verso.