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Eres el único como mi número de identificación
como el primer amor
que quema la juventud
como miedo entre cuatro paredes
Eres el único
y todavía me limpió
Soy el único
y aún así permitir
Me olvidé de comerme los ojos.
Eres el único como mi número de identificación
como el primer amor
que quema la juventud
como miedo entre cuatro paredes
Eres el único
y todavía me limpió
Soy el único
y aún así permitir
Me olvidé de comerme los ojos.
Todos somos únicos afortunadamente si no sería muy aburrido, está muy bien el verso final: "Me olvidé de comerme los ojos", cierto toque surrealista para un bello poema. Abrazote vuela amiga Sanja. Paco.