Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descubro tu cuerpo de sirena y tu piel blanca,
oculto bajo el lienzo del deseo natural,
se extiende tu figura inexplorada
y en tus cimientes nacen flores irreales.
Eres majestuosa, chomolungma dormida,
imponentes tus ojos, como el océano cargado,
profunda tu mirada descubres mis secretos.
Mujer inigualable, mía, siempre mía.
Se van mis ojos en tus perfiles deleitables
en tus labios indómitos caigo rendido,
bajo la sombra sangre de sus colores,
en el sabor perfecto sus contornos.
Es tu rostro estrella centellante
de brillo incomparable, irreal,
como la mirada de ángeles dormidos
como el calido cáliz de mi ultima esperanza.
Eres mujer, de verdad inexorable,
eres el viento, el calor y el frío de mi anhelo,
eres completa discreta y elegante,
como blanca paloma, de canto inmaculado.
Leonardo V.
oculto bajo el lienzo del deseo natural,
se extiende tu figura inexplorada
y en tus cimientes nacen flores irreales.
Eres majestuosa, chomolungma dormida,
imponentes tus ojos, como el océano cargado,
profunda tu mirada descubres mis secretos.
Mujer inigualable, mía, siempre mía.
Se van mis ojos en tus perfiles deleitables
en tus labios indómitos caigo rendido,
bajo la sombra sangre de sus colores,
en el sabor perfecto sus contornos.
Es tu rostro estrella centellante
de brillo incomparable, irreal,
como la mirada de ángeles dormidos
como el calido cáliz de mi ultima esperanza.
Eres mujer, de verdad inexorable,
eres el viento, el calor y el frío de mi anhelo,
eres completa discreta y elegante,
como blanca paloma, de canto inmaculado.
Leonardo V.
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