IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cae soldado,
cae rendido a mis dulces muslos,
eroticidad prohibida,
que se nos permite después de morir,
o cuando nos entregamos al pecado,
sabrá mi pecho,
lo que tu corazón emana,
latidos que auscultan belleza,
en donde las palabras no llegan,
sonidos guturales,
reclaman nuestras más viscerales pasiones,
emociones primordiales,
sensaciones extremas,
de puro placer,
de goce y desahogo,
entre viscosidad venenosa,
se asoman tus miedos,
reptando,
hasta inundar mi vientre,
nuestro infierno
ya se ha inoculado.
cae rendido a mis dulces muslos,
eroticidad prohibida,
que se nos permite después de morir,
o cuando nos entregamos al pecado,
sabrá mi pecho,
lo que tu corazón emana,
latidos que auscultan belleza,
en donde las palabras no llegan,
sonidos guturales,
reclaman nuestras más viscerales pasiones,
emociones primordiales,
sensaciones extremas,
de puro placer,
de goce y desahogo,
entre viscosidad venenosa,
se asoman tus miedos,
reptando,
hasta inundar mi vientre,
nuestro infierno
ya se ha inoculado.