El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Fui a un mostrador,
y me pagaron la mitad
de la sangre que derramé ayer.
Sangre mía,
de nadie,
sangre de los que te aman
y podrían ayudarte.
Conté el dinero,
como un perro moví la cola.
Como un perro me fui
chuequeando por las veredas.
Cada tanto me inundo
para lavarme las ausencias.
Cada tanto entre el silencio
le ladro a las sombras.
Cada tanto miro el cielo,
y no lo veo.
Dejá una luz encendida,
por favor, al dormirte.
Que las estrellas alumbran poco desde el cielo.
Y hay quien aún así,
les pide deseos.
Y quien porfiado las cuenta.
Yo me echo apenas perfume en el hueco del pecho
cada amanecer,
para disimularle el olor a muerto.
Sigo andando.
Todo nace en el recuerdo desde la ausencia.
Cada tanto,
apoyo el hocico contra la ventanilla
y ellos me pagan cada vez menos.
Si pudieran,
guardarían lo que tienen que darme
para que no muera.
Yo lo sé.
Por eso sigo andando
sin atarme a ningún sitio.
Cada tanto entre el silencio
le ladro a las sombras.
Cada tanto miro el cielo,
y no lo veo.
y me pagaron la mitad
de la sangre que derramé ayer.
Sangre mía,
de nadie,
sangre de los que te aman
y podrían ayudarte.
Conté el dinero,
como un perro moví la cola.
Como un perro me fui
chuequeando por las veredas.
Cada tanto me inundo
para lavarme las ausencias.
Cada tanto entre el silencio
le ladro a las sombras.
Cada tanto miro el cielo,
y no lo veo.
Dejá una luz encendida,
por favor, al dormirte.
Que las estrellas alumbran poco desde el cielo.
Y hay quien aún así,
les pide deseos.
Y quien porfiado las cuenta.
Yo me echo apenas perfume en el hueco del pecho
cada amanecer,
para disimularle el olor a muerto.
Sigo andando.
Todo nace en el recuerdo desde la ausencia.
Cada tanto,
apoyo el hocico contra la ventanilla
y ellos me pagan cada vez menos.
Si pudieran,
guardarían lo que tienen que darme
para que no muera.
Yo lo sé.
Por eso sigo andando
sin atarme a ningún sitio.
Cada tanto entre el silencio
le ladro a las sombras.
Cada tanto miro el cielo,
y no lo veo.