Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
ERRORES
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Hay tantos errores
Que en juego perverso
Han causado ha,
Sin caricia en verso
Profundas y constantes
Mil grietas quemantes
De negros horrores
Que en su danza y rezo
Hacen más perverso
Al viento y la sombra
Que rugen con fieras
Y cantan alondras
En tal cruel mixtura
De baile de alcoholes
E infame redada
De trova en dolores
Trova masacrada
Y bien exprimida
Como hojas de menta
Que perfuma al aire
Y preña el alma
La mente y las manos
En altos amores
Hay errores grandes,
Pequeños de pastos,
Y crasos sin dueños
… Pero son errores
Hay blancos, hay grises,
Oscuros y negros
… Pero son amores
Fétidos quizá
Por despecho y penas
… Pero son pesares
Cansados, dolidos
De algunos olvidos
… Que son mil rezares
Por sendas sin nuevas,
Sin ver claridades
… Y son mil llorares.
Pero son errores
De amores tan rojos
… Y universales.
Errores que muerden,
Que queman y dañan
… En sus libertades
Errores antiguos
De mil manantiales
… Con clavos más nuevos
Errores silentes
Y errores tronantes
… Cerca y distantes
Errores celestes
Que quitan la paz
… En horas amantes
O errores agrestes
Que quitan la guerra
… Sin manos cesantes.
Señor tu bien sabes
Que son mil errores
De ajeno pensar
Señor tu bien sabes
Que son mil errores
De no calcular
También Tú bien sabes
Que son mil errores
Mal estrategiar
Pues, mi Dios, Tú sabes,
Que el hombre en la tierra
Aunque es de barro
O cobre, o mirra
O escoria apagada
O braza encendida
Solo sabe amar
Las guerras antiguas
Que ya casi todas
Están bien dormidas
Y que consiguieron
De forma muy cara
Nuestra identidad
Con penas y dudas
Y mil ambiciones,
Héroes, villanos,
Próceres, campeones,
Y tantos malsanos,
Malditos o amados
Muy bien exaltados
O bien humillados,
O bien aprendidos,
O mal conquistados.
Que solo obtuvieron,
Botín tan escuálido:
Sus mil gallineros
Con tantos polluelos
Que alegres salieron
Rompiendo aquel daño
Señor, que esas guerras
Que están ya dormidas,
Profundas de sueño
Que al fin todas mueran
En muerte de barro
Que ya nunca sientan
El jugo en sus manos
Que mueran Señor,
Que mueran Dios mío
En sueño profano.
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Hay tantos errores
Que en juego perverso
Han causado ha,
Sin caricia en verso
Profundas y constantes
Mil grietas quemantes
De negros horrores
Que en su danza y rezo
Hacen más perverso
Al viento y la sombra
Que rugen con fieras
Y cantan alondras
En tal cruel mixtura
De baile de alcoholes
E infame redada
De trova en dolores
Trova masacrada
Y bien exprimida
Como hojas de menta
Que perfuma al aire
Y preña el alma
La mente y las manos
En altos amores
Hay errores grandes,
Pequeños de pastos,
Y crasos sin dueños
… Pero son errores
Hay blancos, hay grises,
Oscuros y negros
… Pero son amores
Fétidos quizá
Por despecho y penas
… Pero son pesares
Cansados, dolidos
De algunos olvidos
… Que son mil rezares
Por sendas sin nuevas,
Sin ver claridades
… Y son mil llorares.
Pero son errores
De amores tan rojos
… Y universales.
Errores que muerden,
Que queman y dañan
… En sus libertades
Errores antiguos
De mil manantiales
… Con clavos más nuevos
Errores silentes
Y errores tronantes
… Cerca y distantes
Errores celestes
Que quitan la paz
… En horas amantes
O errores agrestes
Que quitan la guerra
… Sin manos cesantes.
Señor tu bien sabes
Que son mil errores
De ajeno pensar
Señor tu bien sabes
Que son mil errores
De no calcular
También Tú bien sabes
Que son mil errores
Mal estrategiar
Pues, mi Dios, Tú sabes,
Que el hombre en la tierra
Aunque es de barro
O cobre, o mirra
O escoria apagada
O braza encendida
Solo sabe amar
Las guerras antiguas
Que ya casi todas
Están bien dormidas
Y que consiguieron
De forma muy cara
Nuestra identidad
Con penas y dudas
Y mil ambiciones,
Héroes, villanos,
Próceres, campeones,
Y tantos malsanos,
Malditos o amados
Muy bien exaltados
O bien humillados,
O bien aprendidos,
O mal conquistados.
Que solo obtuvieron,
Botín tan escuálido:
Sus mil gallineros
Con tantos polluelos
Que alegres salieron
Rompiendo aquel daño
Señor, que esas guerras
Que están ya dormidas,
Profundas de sueño
Que al fin todas mueran
En muerte de barro
Que ya nunca sientan
El jugo en sus manos
Que mueran Señor,
Que mueran Dios mío
En sueño profano.
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