chc
Christian
A Rosana.
Todavía
es muy temprano para que vuelvas.
Y la incesante aguja segundera
es muy lenta para mirarla.
Se deshoja como un amanecer
la invariable lentitud
de tu no presencia.
Y es muy temprano
y me hace falta,
desconocer, momentáneamente,
el irracionalismo.
Desaprender a contar.
Quizá ir a ese lugar,
horizontal,
donde se amarra el cansancio,
y las manos veloces
de los relojes
se marean.
Mientras desconozco
-el poco asidero de tu no presencia-
me convenzo de lo justa
que parece tu ausencia,
para vos, necesaria.
Me pierdo en la lectura
de un autor complicado.
Me complico el pensamiento
acomodando tus placares.
Acomodo mi nostalgia
mirando hacia la puerta.
Entre tanto desaprendo
-a juntar números correlativos-
sumo las tazas y los platos,
y las hojas de una resma,
los azulejos del baño,
y las letras de un folleto.
Calculo cuánto es
equis mas vos no estás
igual a te extraño,
yo menos vos
igual a equis.
Durante el momento,
-en que mi cabeza y mis pies,
tienen la misma altura-
sueño que es muy temprano,
pero me llama el ruido
de tu llave en la puerta,
y corro a comprobar,
que no es tan tarde
y que has vuelto.
Todavía
es muy temprano para que vuelvas.
Y la incesante aguja segundera
es muy lenta para mirarla.
Se deshoja como un amanecer
la invariable lentitud
de tu no presencia.
Y es muy temprano
y me hace falta,
desconocer, momentáneamente,
el irracionalismo.
Desaprender a contar.
Quizá ir a ese lugar,
horizontal,
donde se amarra el cansancio,
y las manos veloces
de los relojes
se marean.
Mientras desconozco
-el poco asidero de tu no presencia-
me convenzo de lo justa
que parece tu ausencia,
para vos, necesaria.
Me pierdo en la lectura
de un autor complicado.
Me complico el pensamiento
acomodando tus placares.
Acomodo mi nostalgia
mirando hacia la puerta.
Entre tanto desaprendo
-a juntar números correlativos-
sumo las tazas y los platos,
y las hojas de una resma,
los azulejos del baño,
y las letras de un folleto.
Calculo cuánto es
equis mas vos no estás
igual a te extraño,
yo menos vos
igual a equis.
Durante el momento,
-en que mi cabeza y mis pies,
tienen la misma altura-
sueño que es muy temprano,
pero me llama el ruido
de tu llave en la puerta,
y corro a comprobar,
que no es tan tarde
y que has vuelto.