Évano
Libre, sin dioses.
Permites a tu sombra llevar mi nombre
y yo me quedo con mi pecho de ausencia.
Y me harto y exploto en hombre peneviento
que estrella el semen al cristal de tu ventana.
¡A ver si abres, y corre el óvulo de la cortina,
que quiero incendiar la alcoba un poco!
¡Lámparas, lámparas eléctricas, mesitas
de quinqueles titilando en paredes púrpuras!
¡Ay, tu amor de mesita de noche!,
¡Ay, mi yo de hombre enganchado
a sémenes de sábanas, a mantas
revueltas y sucias de sudor que encharca
y narcotiza como abeja que liba clitoflores.
Me dices y te dices: "Verás y verán,
si llevo en mi cuerpo tu nombre a la luz;
y entonces te sabrán y entrarás
a revolotear habitaciones aireadas
como mariposa engalanada de oro y altar.
Te quiero de sudor y de mantas
revueltas y sucias, que no te enteras!"
Y yo me enajeno y grito:
¡Penevientos de la sombra, salid, salid
a la yerba desnudos de vosotros mismos!
¡Salid a la luz, a la lluvia y caed y limpiad
tanto semen de sábana! ¡Salid, salid
a los días caminados y abiertos!
Y luego, arrepentido te permito
llevar mi nombre a la sombra de tu lecho,
otra vez.
y yo me quedo con mi pecho de ausencia.
Y me harto y exploto en hombre peneviento
que estrella el semen al cristal de tu ventana.
¡A ver si abres, y corre el óvulo de la cortina,
que quiero incendiar la alcoba un poco!
¡Lámparas, lámparas eléctricas, mesitas
de quinqueles titilando en paredes púrpuras!
¡Ay, tu amor de mesita de noche!,
¡Ay, mi yo de hombre enganchado
a sémenes de sábanas, a mantas
revueltas y sucias de sudor que encharca
y narcotiza como abeja que liba clitoflores.
Me dices y te dices: "Verás y verán,
si llevo en mi cuerpo tu nombre a la luz;
y entonces te sabrán y entrarás
a revolotear habitaciones aireadas
como mariposa engalanada de oro y altar.
Te quiero de sudor y de mantas
revueltas y sucias, que no te enteras!"
Y yo me enajeno y grito:
¡Penevientos de la sombra, salid, salid
a la yerba desnudos de vosotros mismos!
¡Salid a la luz, a la lluvia y caed y limpiad
tanto semen de sábana! ¡Salid, salid
a los días caminados y abiertos!
Y luego, arrepentido te permito
llevar mi nombre a la sombra de tu lecho,
otra vez.