Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su boca, como dádiva infinita,
se entrega terrenal y caprichosa
-con una majestad candente y rosa-
las veces que mi amor la necesita.
Su boca con querencia me recita
los besos de manera cadenciosa,
impronta que me otorga generosa
el fuego que me alienta y resucita.
Me colma de pasión y de ternura
la carne donde vivo confinado;
primero le da sed… luego la cura.
Su boca es mi sujeto y predicado,
la fuente donde sacio mi locura,
el cielo al que me siento convocado.
se entrega terrenal y caprichosa
-con una majestad candente y rosa-
las veces que mi amor la necesita.
Su boca con querencia me recita
los besos de manera cadenciosa,
impronta que me otorga generosa
el fuego que me alienta y resucita.
Me colma de pasión y de ternura
la carne donde vivo confinado;
primero le da sed… luego la cura.
Su boca es mi sujeto y predicado,
la fuente donde sacio mi locura,
el cielo al que me siento convocado.
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