El dolor de lo conocido
Poeta recién llegado
Es tarde;
Me lo dice el ocaso,
me lo grita el tic tac de mi reloj.
Aún es tiempo, no hay ningún atraso.
Exclama el corazón con ansia feroz.
Es tarde;
el viento entre los árboles susurra.
Lo exhibe un lánguido farol...
encendido en la noche oscura.
¡Ha de llegar! -indica el corazón-.
Es tarde;
Murmuran los pájaros en su triste canto,
lo señalan a mi oído las gotas de lluvia
gotas que asemejan llanto.
Que golpean mi rostro antes de morir.
No tarda , ya siento su esencia
Indica en mi pecho el corazón
Y pasan las horas y sigue su ausencia.
Siento en mi ser desolación.
Es tarde;
Me lo dice la aurora.
El trino del gallo lo exhiben
Y pasa un minuto, una hora
Y quiero irme, más el me lo prohíbe.
Han pasado horas, días, un largo periodo.
He visto los árboles perder su follaje.
A mis pies la lluvia han formado lodo
Y no tengo ni religión, ni fe, ni coraje.
En mi cuerpo ya hace mella el tiempo
Mas el continua latiendo esperanzado.
Espera, aún es momento
y lagrimas corren por el tonto ilusionado.
El viento que arrasa.
El relampagueo letal.
La gota que traspasa.
El frío septentrional.
Es tarde;
Me lo dice la fuerte nevada
No ha replica, ni murmullo, ni expresión.
Ni una promesa, ni juramento, no hay nada.
Ha muerto, ha muerto en mi pecho el corazón.
Me lo dice el ocaso,
me lo grita el tic tac de mi reloj.
Aún es tiempo, no hay ningún atraso.
Exclama el corazón con ansia feroz.
Es tarde;
el viento entre los árboles susurra.
Lo exhibe un lánguido farol...
encendido en la noche oscura.
¡Ha de llegar! -indica el corazón-.
Es tarde;
Murmuran los pájaros en su triste canto,
lo señalan a mi oído las gotas de lluvia
gotas que asemejan llanto.
Que golpean mi rostro antes de morir.
No tarda , ya siento su esencia
Indica en mi pecho el corazón
Y pasan las horas y sigue su ausencia.
Siento en mi ser desolación.
Es tarde;
Me lo dice la aurora.
El trino del gallo lo exhiben
Y pasa un minuto, una hora
Y quiero irme, más el me lo prohíbe.
Han pasado horas, días, un largo periodo.
He visto los árboles perder su follaje.
A mis pies la lluvia han formado lodo
Y no tengo ni religión, ni fe, ni coraje.
En mi cuerpo ya hace mella el tiempo
Mas el continua latiendo esperanzado.
Espera, aún es momento
y lagrimas corren por el tonto ilusionado.
El viento que arrasa.
El relampagueo letal.
La gota que traspasa.
El frío septentrional.
Es tarde;
Me lo dice la fuerte nevada
No ha replica, ni murmullo, ni expresión.
Ni una promesa, ni juramento, no hay nada.
Ha muerto, ha muerto en mi pecho el corazón.