sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anochece en cada puesta de luna
se va dejando su latente
comparación con su vida
comparación con su vida
se va quedando su adiós entre su adrenalina
de despedir a sus besos fugaces
y dejar que los besos le roben sus huellas
es triste el lunar que tiene la luna
pues sus cráteres le hacen ser su sombra
se degenera su luz con las horas de sueño
se ven como los momentos emiten el silencio
al decir que los puentes se quieren llevar
la magia de sus esperanzas
atrayendo a sus tristes coplas
se va el cielo
se busca su miedo
se descarta su vuelo
se estrella contra las palabras
se dirige sin luz
se va hasta la oscuridad
se teme por su vida
se cae y llora
se vuelve a resbalar
y caen sus canciones en el espacio
y deja sin pétalos a su corazón
esos pétalos
se arrancan la memoria
no pueden con sus vistas
con sus colores
con su suerte
con su miedo
con su imagen
dejan al fuego cerca
de la muralla de los mares
para que estos entren en el universo
un mar de lágrimas en la galaxia
con gotas melancólicas
que detienen sus puertas
que detienen sus puertas
y cuando las abre
ve a la luna caer desde una estrella
y esta cierra su puerta
pero al no ver que su bella copla se levanta
las lágrimas la refugian
porque mediante ellas
se podían salvar las estrellas
que venían impulsadas de los meteoritos
cayendo en su rincón
se amargó un corazón
porque en su penumbra
dejo su susurro
en el lamento
en el adiós
en su desfase
en su triste mensaje
de que triste es el lunar
que tiene la luna
pues no sabe cuanto siento su perdida
que hasta las estrellas siguen susurrándose en sus lágrimas
para bañarse de tímidas brisas
el círculo de su corazón
que triste que estaba mi luna
por momentos se acercaba
y después de todo
el universo la ahorcaba
que triste que haya muerto mi luna.
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