necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa añeja sensación
¿ Qué he hecho mal ?
¿qué me falta ?
¿qué me sobra?
¿qué errores he cometido?
¿ amar es mi error?
¿sentir es mi error?
¿desear es mi error?
¿vivir es mi error?
errado
equivocado
maldecido
siempre lo mismo,
con sus muy pequeñas y vistosas variantes, pero lo mismo.
Fantasmas ajenos,
fantasmas propios,
fantasmas vivos que rondan a diestra y siniestra.
Fantasmas de amores,
de odios,
de desengaños,
de traiciones,
fantasmas que aunque ajenos terminan siendo propios.
Las palabras no bastaron,
los gestos tampoco:
No basto el decir , sentir y demostrar te amo
No basto vivir el amar.
De nada sirven las caricias,
las promesas, los besos y los suspiros.
Sirven las desconfianzas,
las inseguridades,
los silencios malinterpretados,
sirve lo malo del amar
Solo resta seguir luchando
contra dioses e ideologías,
contra envidias e ignorancias.
Mis aliados son los de siempre: alcohol, locura y soledad.
Nunca un hombro en el cual descansar,
nunca un corazón que me digahas llegado al final,
nunca unos labios que apacienten mis ansias de amar.
Solo resta la añeja y muy conocida sensación,
ese saber que todo esta condenado a fracasar.
¿ Qué he hecho mal ?
¿qué me falta ?
¿qué me sobra?
¿qué errores he cometido?
¿ amar es mi error?
¿sentir es mi error?
¿desear es mi error?
¿vivir es mi error?
errado
equivocado
maldecido
siempre lo mismo,
con sus muy pequeñas y vistosas variantes, pero lo mismo.
Fantasmas ajenos,
fantasmas propios,
fantasmas vivos que rondan a diestra y siniestra.
Fantasmas de amores,
de odios,
de desengaños,
de traiciones,
fantasmas que aunque ajenos terminan siendo propios.
Las palabras no bastaron,
los gestos tampoco:
No basto el decir , sentir y demostrar te amo
No basto vivir el amar.
De nada sirven las caricias,
las promesas, los besos y los suspiros.
Sirven las desconfianzas,
las inseguridades,
los silencios malinterpretados,
sirve lo malo del amar
Solo resta seguir luchando
contra dioses e ideologías,
contra envidias e ignorancias.
Mis aliados son los de siempre: alcohol, locura y soledad.
Nunca un hombro en el cual descansar,
nunca un corazón que me digahas llegado al final,
nunca unos labios que apacienten mis ansias de amar.
Solo resta la añeja y muy conocida sensación,
ese saber que todo esta condenado a fracasar.