Huracanados vientos tempestuosamente han azotado una y otra vez y durante eones este corazón dejando a su alrededor un árido, arrasado y desolador paisaje. Sin embrago, la constante desdicha que antaño me embriagó, tiene hoy como atenuante esa viva certidumbre de verla en declive, merced a tan cálido sentimiento que has despertado en lo más profundo de mi ser...Sólo ansío ir por esa chispa adecuada que genere un siniestro de proporciones siderales, es mi anhelo...o volver a sumergirme en la inmensa oscuridad que siempre ha predominado. Quién sabe?