La mujer que a mí me ama
aquella con la que sueño,
nunca la tendré en mi cama
porque ya tiene su dueño.
Y aunque la sueñe y la sueñe
toda una noches amada,
por mucho que yo me empeñe
nunca estará en mi almohada.
Ella jamás será infiel,
pero a mí me pertenece
y aunque no tenga su piel
sé que por mí se estremece.
Con eso estoy satisfecho.
Acepto la condición
de no tenerla en mi lecho,
pero sí en mi corazón.
aquella con la que sueño,
nunca la tendré en mi cama
porque ya tiene su dueño.
Y aunque la sueñe y la sueñe
toda una noches amada,
por mucho que yo me empeñe
nunca estará en mi almohada.
Ella jamás será infiel,
pero a mí me pertenece
y aunque no tenga su piel
sé que por mí se estremece.
Con eso estoy satisfecho.
Acepto la condición
de no tenerla en mi lecho,
pero sí en mi corazón.
Última edición:
::