Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa

Esa noche...
Apresurada corro hasta ese mar,
sintiendo en mis mejillas la dulzura
del aire que acaricia aquel lugar
bendito de la tierra y su natura.
Cantando voy como un libre juglar
que lleva melodías con ventura.
Soy cielo, playa, estrella en este día
porque vendrás, me embarga la alegría.
Observo el infinito y mi mirada
te busca en este día de novela.
La luna alumbra el agua, arrodillada
contemplo el cielo bajo su tutela.
En las sombras resisto adormilada
pues sé que volverás, piel de canela.
Evoco los instantes que a mi lado
te hallabas tan gentil y enamorado.
Sonrío al recordar y en mi memoria
floreces cual un ángel emisario
de dicha momentánea, así mi historia
pasada es hoy presente imaginario.
Reminiscencias viejas que de gloria
llenaron mi existir tan solitario.
De pronto surges bello, junto a mí
y ya no quiero más estar sin ti.
Palpita el corazón de dicha plena,
tus ojos en mí caen con ardor.
Se diluye la angustia, ya no hay pena
porque contigo siento solo amor.
Tu caricia resbala en mi melena,
haciéndote de mi alma el salvador.
Despierto, solo un sueño era esa noche,
mas la esperanza vuelve con derroche.

Fabiana Piceda
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