Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Esas calas
que guardo en mi memoria,
que adornan esta caja,
que tuercen el sendero.
Esas flores blancas,
que humedecen el viento
y que secan las lágrimas.
Esa ternura disfrazada,
dolor vestido de luz
que despide un ataúd.
Y embellecen la muerte,
su perfume de paz,
nostalgia de quien se va.
Así son esas calas
flores de un pálido jardín.
Y quisiera yo tenerlas,
mis manos tan frías
tan solo un minuto más, sostenerlas.
Engalanan la salida,
y abren otra puerta;
rociadas en fría pena.
¿Dónde he de ir ahora?
ya no tengo alas,
muerto y acompañado por esas calas
que guardo en mi memoria,
que adornan esta caja,
que tuercen el sendero.
Esas flores blancas,
que humedecen el viento
y que secan las lágrimas.
Esa ternura disfrazada,
dolor vestido de luz
que despide un ataúd.
Y embellecen la muerte,
su perfume de paz,
nostalgia de quien se va.
Así son esas calas
flores de un pálido jardín.
Y quisiera yo tenerlas,
mis manos tan frías
tan solo un minuto más, sostenerlas.
Engalanan la salida,
y abren otra puerta;
rociadas en fría pena.
¿Dónde he de ir ahora?
ya no tengo alas,
muerto y acompañado por esas calas