davidul
Poeta asiduo al portal
Esas lágrimas de piedras,
que adoquinan el camino,
mientras la brújula oscila,
en busca del floral destino.
Niñata y consentida fortuna,
no deseo, no quiso,
que el sol penetre en mi alma,
y tú, entres sin permiso,
sin requerimiento, sin avisos
y salir cuando te da la gana.
Ay, malvada,
tu vives vibrante hoguera
y yo en cenizas quemadas.
Aunque los gritos de mis entrañas
se escapen como susurros
por mis sangrantes llagas.
Piadosa,mi sonrisa que brota,
cuando de recuerdo,
te presentas,
en las soledad de las horas,
en mi desesperación eterna.
Han pasado cuarenta primaveras,
soy viejo, tengo ya setenta,
y mi extinta pasión parpadea,
cuando mi alma apagada,
te recuerda,
siempre joven,
siempre bella.
que adoquinan el camino,
mientras la brújula oscila,
en busca del floral destino.
Niñata y consentida fortuna,
no deseo, no quiso,
que el sol penetre en mi alma,
y tú, entres sin permiso,
sin requerimiento, sin avisos
y salir cuando te da la gana.
Ay, malvada,
tu vives vibrante hoguera
y yo en cenizas quemadas.
Aunque los gritos de mis entrañas
se escapen como susurros
por mis sangrantes llagas.
Piadosa,mi sonrisa que brota,
cuando de recuerdo,
te presentas,
en las soledad de las horas,
en mi desesperación eterna.
Han pasado cuarenta primaveras,
soy viejo, tengo ya setenta,
y mi extinta pasión parpadea,
cuando mi alma apagada,
te recuerda,
siempre joven,
siempre bella.
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