Las suaves caricias que de sus manos vienen,
permiten que al entrelazarme entre sus dedos
desborde de locura y hasta sienta mi alma temblar.
La forma que sus bellas manos tienen, como de príncipe encantador,
Suaves como algodón y tiernas que inquietan a soñar ...
Hacen que hasta pueda navegar sobre olas en el inmenso mar
Pero que son fuertes como roble que sólo me pueden cobijar...
Es en el encuentro de nuestras manos que la chispa se enciende,
siendo tan solo el tacto, uno de esos sentidos que hace reconocer
a quienes se quieren desde el amanecer hasta el anochecer.
Manos que incitan a sostenerme en un fuerte abrazo,
Ese que solo tú me sabes dar, para vivir o morir en tu regazo.
permiten que al entrelazarme entre sus dedos
desborde de locura y hasta sienta mi alma temblar.
La forma que sus bellas manos tienen, como de príncipe encantador,
Suaves como algodón y tiernas que inquietan a soñar ...
Hacen que hasta pueda navegar sobre olas en el inmenso mar
Pero que son fuertes como roble que sólo me pueden cobijar...
Es en el encuentro de nuestras manos que la chispa se enciende,
siendo tan solo el tacto, uno de esos sentidos que hace reconocer
a quienes se quieren desde el amanecer hasta el anochecer.
Manos que incitan a sostenerme en un fuerte abrazo,
Ese que solo tú me sabes dar, para vivir o morir en tu regazo.