Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
Escapa el tiempo...
Escapa el tiempo,
el vitral escupe su tufarada diaria de silicio,
el cardo ha embebido la última gota
el último aguacero,
nadie da perfecta idea de ello
las costras que deja un momento
balaustradas preguntas sin respuestas;
parpadean
risorios estados
baratos duermevelas.
Aquí agita su bandera de fuerza
el abrazo incongruente de otra madrugada
agazapada en el costado.
No ha llegado nadie todavía
a anotar en su libreta
esa verdad de hilo que cuelga de los labios
y mastica una ronda de cifras posesivas o funestas.
El instante trepida,
corre tras otros minutos y coleópteros.
Me queda a secas
un sabor a barro estridente,
me atraganta
a ratos
un gemido
como de obsesivas sábanas
en discordia.
Escapa el tiempo,
el vitral escupe su tufarada diaria de silicio,
el cardo ha embebido la última gota
el último aguacero,
nadie da perfecta idea de ello
las costras que deja un momento
balaustradas preguntas sin respuestas;
parpadean
risorios estados
baratos duermevelas.
Aquí agita su bandera de fuerza
el abrazo incongruente de otra madrugada
agazapada en el costado.
No ha llegado nadie todavía
a anotar en su libreta
esa verdad de hilo que cuelga de los labios
y mastica una ronda de cifras posesivas o funestas.
El instante trepida,
corre tras otros minutos y coleópteros.
Me queda a secas
un sabor a barro estridente,
me atraganta
a ratos
un gemido
como de obsesivas sábanas
en discordia.
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