La noche avanza con su olor a soledad,
el perfume de unos besos
escapan entre el miedo
y las sábanas tatuadas de lágrimas.
Ondas etéreas sacuden
los corazones abatidos de los hombres
mientras el grito desnudo se silencia
entre el sopor de los recuerdos.
Van serenos, van solos, van locos,
galopan en las sienes millones
de ecos sordos y alaridos de muerte,
pasajes tenues de nostalgia,
miradas escondidas entre las cortinas
y la luz pálida de los faroles.
Más allá en la vastedad de la miseria,
los ojos cansados y dolidos
se cierran pero no descansan,
llevan tras de sí el horror del tiempo
y la fatídica esencia del desamor.
el perfume de unos besos
escapan entre el miedo
y las sábanas tatuadas de lágrimas.
Ondas etéreas sacuden
los corazones abatidos de los hombres
mientras el grito desnudo se silencia
entre el sopor de los recuerdos.
Van serenos, van solos, van locos,
galopan en las sienes millones
de ecos sordos y alaridos de muerte,
pasajes tenues de nostalgia,
miradas escondidas entre las cortinas
y la luz pálida de los faroles.
Más allá en la vastedad de la miseria,
los ojos cansados y dolidos
se cierran pero no descansan,
llevan tras de sí el horror del tiempo
y la fatídica esencia del desamor.