Cítame
en la biografía
de tus ojos,
y aniquílame con el
verbo donde se libera
tu orgullo, que de mi
memoria, ya ni los
nombres se podrán
guarecer de las
madrugadas cortas,
que albergaron en el misterio
de mi ardiente espera,
se hicieron agua
tus delirios
mirándome a la cara,
apagándose las llamas
de mi propia frialdad,
y así arrodillado
sobrevives con el calor
de mi gemido...,
¡ Escarchado !
SIBY