Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
Don Zurullo Cagallón,
señor de regia figura,
nacido desde la altura,
honra y prez del malecón.
En el alto caballón
o en el surco más modesto,
el do de pecho o el resto
echa con gran desparpajo
y le importa un vil carajo
que le hagan un mal gesto
Don Zurullo es un maestro
en yacer bajo la suela,
que le pise y no le duela
y le traten de cabestro
a su padre, y asaz presto
hace callar al blasfemo
y que bese el suelo el memo
con olorosa fragancia.
( Se huele la mona rancia
en el ambiente, me temo.)
Cagallón, señor de aceras,
de parques y de paseos,
entre guapos y entre feos
se mezcla de mil maneras
con macarras y rameras
por culpa de las pisadas
sobre tamañas cagadas
de otros muchos caminantes
que, caballeros andantes,
van por campos y cañadas.
Cagallón, Zurullo altivo
recien salido y caliente,
sale al paso de la gente
con arrogancia de divo.
Este es, pues el motivo
que brille en medio la calle
y ante su visión no calle
ni el rosario ni la aurora,
ni el señor y la señora
que van cogidos del talle.
Hijo del retortijón
que un mal apretón provoca,
nieto de una cena loca
seguida del botellón,
es una provocación
para el olfato y la vista,
para que pasen revista
los ediles y el alcalde
y que no sea de balde
y pase presto a la lista.
A la lista de limpieza
pero de lo más urgente,
es lo que pide la gente
que con Zurullo tropieza.
Hay que verlo de una pieza,
con qué insolencia plantado,
visto de frente o de lado
es un obelisco tal,
que no se le ve el final
ni quien ahí lo ha dejado.
señor de regia figura,
nacido desde la altura,
honra y prez del malecón.
En el alto caballón
o en el surco más modesto,
el do de pecho o el resto
echa con gran desparpajo
y le importa un vil carajo
que le hagan un mal gesto
Don Zurullo es un maestro
en yacer bajo la suela,
que le pise y no le duela
y le traten de cabestro
a su padre, y asaz presto
hace callar al blasfemo
y que bese el suelo el memo
con olorosa fragancia.
( Se huele la mona rancia
en el ambiente, me temo.)
Cagallón, señor de aceras,
de parques y de paseos,
entre guapos y entre feos
se mezcla de mil maneras
con macarras y rameras
por culpa de las pisadas
sobre tamañas cagadas
de otros muchos caminantes
que, caballeros andantes,
van por campos y cañadas.
Cagallón, Zurullo altivo
recien salido y caliente,
sale al paso de la gente
con arrogancia de divo.
Este es, pues el motivo
que brille en medio la calle
y ante su visión no calle
ni el rosario ni la aurora,
ni el señor y la señora
que van cogidos del talle.
Hijo del retortijón
que un mal apretón provoca,
nieto de una cena loca
seguida del botellón,
es una provocación
para el olfato y la vista,
para que pasen revista
los ediles y el alcalde
y que no sea de balde
y pase presto a la lista.
A la lista de limpieza
pero de lo más urgente,
es lo que pide la gente
que con Zurullo tropieza.
Hay que verlo de una pieza,
con qué insolencia plantado,
visto de frente o de lado
es un obelisco tal,
que no se le ve el final
ni quien ahí lo ha dejado.
El título viene de mezclar lo escatológico con la política. Es obvio que aquí he suprimido una parte. ¿ Seguirá ?::
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