Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Adoro la cursilería del roce tibio de tus labios,
imaginar que estás conmigo
y que ahora mismo nos besamos.
Desayuno con tu sombra haciendo compañía,
y aunque amanece sin mirarnos
le echo agua bendita al día
para que en la noche podamos explorarnos.
Miro de más entre tu escote
y cierro con tu voz esta melancolía,
tu beso vale más que cualquier lingote
de oro fino, que junto a ti es una porquería.
Que me acusen de enamorarme a ojos cerrados,
retiro en tu nombre toda brujería,
si tengo en mi boca tus labios
no preciso religión, ni dios, ni garantía.
Reto al anochecer a que anochezca sin querer mirarte,
pero cruzo la puerta y te miro con permiso,
puedes apagar la luz y empezar a antojarme,
hazme la señal y tiro ya tu ropa al piso.
Que me acusen de desearte a ojos cerrados,
dejo que tu desnudez me haga una brujería,
cierro las puertas y les pongo candados
para disfrutar esta escenografía.
imaginar que estás conmigo
y que ahora mismo nos besamos.
Desayuno con tu sombra haciendo compañía,
y aunque amanece sin mirarnos
le echo agua bendita al día
para que en la noche podamos explorarnos.
Miro de más entre tu escote
y cierro con tu voz esta melancolía,
tu beso vale más que cualquier lingote
de oro fino, que junto a ti es una porquería.
Que me acusen de enamorarme a ojos cerrados,
retiro en tu nombre toda brujería,
si tengo en mi boca tus labios
no preciso religión, ni dios, ni garantía.
Reto al anochecer a que anochezca sin querer mirarte,
pero cruzo la puerta y te miro con permiso,
puedes apagar la luz y empezar a antojarme,
hazme la señal y tiro ya tu ropa al piso.
Que me acusen de desearte a ojos cerrados,
dejo que tu desnudez me haga una brujería,
cierro las puertas y les pongo candados
para disfrutar esta escenografía.