Hoy escribiré libremente,
mi corazón está dictando,
en forma bien vehemente
lo que le va motivando.
Quiero expresar mi sentir
de manera bien detallada,
das luz y calor a mi existir
y mi interior es tu morada.
No hay sombras ni tristeza,
ni quebrantos, ni melancolía,
mi alma es plena de entereza
al cruzar tu camino en mi vía.
Y este amor no es así ciego,
no causa pena ni tormento,
brinda paz y no desasosiego,
es dulce clamor...
no es sólo un sordo lamento.
Sí... hoy escribo libremente...
un poco... de lo que...
por ti... mi corazón así siente.
Y es así que nació este pequeño tributo que
he llamado:
BOSQUEJO.
Hoy recuerdo que desde mi época juvenil
me fascinaba leer mucho y escribir tanto,
que al realizarlo las horas transcurrían sin
sentirlo. Desde aquel lejano entonces
me gustaba ser un empedernido y loco
soñador, y en mis escritos formaba yo
pequeños poemas, porque siempre me ha
atraído el viejo romanticismo.
En ellos me transportaba a la inmensidad
del firmamento y por él deambulaba como
vagabundo, en búsqueda de una estrella,
la más brillante y bella de la bóveda celeste.
Imaginaba con encontrarla y con mis manos
alcanzarle; anhelaba me cubriera con sus
iridiscentes destellos, y que por siempre su
mágica luz iluminara el camino por donde
mis pasos se dirigieran.
Alimenté cientos de sueños y miles de tiernas
ilusiones. Tenía la certeza de que la hallaría
y que su refulgente esplendor sería sólo mío,
y que la calidez de sus rayos me envolverían
y se filtrarían hasta lo más hondo de mi interior,
con lo cual mi corazón se vería poblado de la
más inmensa y pura alegría, porque en él se
anidaría el más sincero y sublime sentimiento.
Me dije entonces que al encontrar tan fabulosa
estrella, le compondría el mejor de mis poemas,
donde aflorara toda la intensidad guardada entre
mi piel y mi fluído sanguíneo, con cuyo líquido
vital plasmaría las letras que le conformarían.
Y así, vagando sin descanso, un buen día el
benigno destino concedióme mi caro anhelo,
permitiéndome encontrar mi linda estrella,
pude tocarle, alcanzando la cima del cielo,
y me cubrió el ser con fascinante destello,
posesionándose dentro mío, acarreándome
al fin la dicha y felicidad que por tanto tiempo
afanosamente busqué y se anidó en mi
corazón, brindándole el más cálido abrazo
y el más dulce y tierno de los besos.
Y por ello escribo este pequeño bosquejo,
porque te encontré a ti, mi linda estrella,
convertida en hermosa mujer...
Sí... en fascinante mujer de carne y hueso.
DreamerMM. 08-25-2006