Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Guiña un ojo y mi destino
es que sus labios encuentren a los míos,
voy a contracorriente sin nada que perder
y al verla tan hermosa lo comprendo,
soy discípulo de su amor y tengo fe.
Se acaricia con los dedos el cabello
y recita soledades a la aurora,
había escuchado que existe algo bello
y al mirarla tan bonita lo comprendo,
mi alma ya no baila sola.
“Buen apetito” me dicen sus caricias,
y sus piernas como duelo de piratas
me observan y de reojo una delicia
se asoma para celebrar que hay noche larga.
Que no amanezca, quedemos bajo tutela,
que no encuentre motivo el sol para salir,
dame tu mano y llévame a la escuela
para aprender entre tu cuerpo a resurgir.
Que no haya noche corta,
que lo único que yo distinga sea tu rostro,
que la única corta sea tu falda
y que el reloj no se acuerde de nosotros.
Llévame a la escuela de fatigas que atestiguan
en pleno juicio a mi favor,
que la primera lección sea de las guaridas
donde puedo encontrar tu corazón.
es que sus labios encuentren a los míos,
voy a contracorriente sin nada que perder
y al verla tan hermosa lo comprendo,
soy discípulo de su amor y tengo fe.
Se acaricia con los dedos el cabello
y recita soledades a la aurora,
había escuchado que existe algo bello
y al mirarla tan bonita lo comprendo,
mi alma ya no baila sola.
“Buen apetito” me dicen sus caricias,
y sus piernas como duelo de piratas
me observan y de reojo una delicia
se asoma para celebrar que hay noche larga.
Que no amanezca, quedemos bajo tutela,
que no encuentre motivo el sol para salir,
dame tu mano y llévame a la escuela
para aprender entre tu cuerpo a resurgir.
Que no haya noche corta,
que lo único que yo distinga sea tu rostro,
que la única corta sea tu falda
y que el reloj no se acuerde de nosotros.
Llévame a la escuela de fatigas que atestiguan
en pleno juicio a mi favor,
que la primera lección sea de las guaridas
donde puedo encontrar tu corazón.