Évano
Libre, sin dioses.
Leo que lo mejor es la democracia, pese a sus errores; leo lo mismo de la libertad de expresión. Luego pienso que la vida es tan relativa como el universo. Luego, pienso: ¿para qué coño sirve la democracia y la libertad de expresión?
En estos últimos ocho años, las mejores fuentes calculan más de cincuenta mil suicidios en la España democrática, más de medio millón de desahuciados, trece millones de pobres, otros tantos de niños bajo el umbral de la pobreza, el país más desigual en cuanto a riqueza repartida de Europa y del mundo, salarios de esclavitud, de los más corruptos del planeta... En fin, no acabaría de nombrar negatividades ni con tres tomos gordos.
Yo no soy de vocear lo que dicen los medios de comunicación o cualquier político. Me gusta contrastar lo que dicen. Ahí va un pequeño contraste:
En Premiá de Mar y de Dalt habitan más de 40.000 habitantes. Mi barrio, de unos cinco mil, está rodeado de supermercados. En los dos más cercanos, grandes cadenas como Día o Condis (una de ellas cotiza en bolsa), era difícil encontrar un entrecot. Alguna vez, tuvieron tres entrecot a los cuales debían ir cambiando la fecha de caducidad, tan torpemente que uno se daba cuenta que ponían la nueva fecha encima de la otra (estaban envueltos al vacío con plástico y si se hubiera roto, este se hubiera puesto malo en horas, sino en minutos).
Las tiendas de golosinas y juguetes de niños, así como la zapatería y tiendas de ropas, cerraron hace más de un lustro, y el que ha intentado abrirlas hubo de cerrar en meses.
Casi todos los bares, los pocos que han quedado que son menos de la mitad de los que había, aguantan porque sus dueños esperan deambulando a jubilarse, siguen —aún perdiendo dinero en muchos casos— para poder seguir cotizando y tener una pensión de jubilación de autónomo. Seguir, seguir, seguir mientras muchos han caído enfermos, o muertos (os asustaríais de los muchos muertos sesenta añeros de los últimos años).
La única pescadería ha sido un cerrar y abrir por gente que se creía y cree que España no está tan mal.
Las varias carnicerías cerraron. Ahora hay una árabe que vende de Todo, al igual que una pakistaní y dos o tres chinos que venden de Todo. Cuando digo de Todo, entiéndase qué significa ese "de Todo". Amén de tener ayudas estatales, de sus estados y del español.
Quien tiene ojos en la cara, un poco de tiempo y la tranquilidad para observar, observa que en España ya no hay ilusión, ni los numerosos triunfos deportivos logran sino unos días de ilusión que desaparecen como vinieron: en un momento. España ahora es un país que va envejeciendo desilusionado y aceleradamente.
El que quiera y cuando quiera, que vaya a vivir unos meses al interior de España: a esas castillas, a esa Rioja, a esa Extremadura, a esa Andalucía..., a ese interior que, en muchos casos, tienen menos tasa de densidad de población que el Sahara o Siberia (sin exagerar mucho, créanme), y con una media de edad próxima a la jubilación. De hecho, la inmensa mayoría están próximos a la media de la edad de la muerte, a esos 81 años para hombres y 84 para las mujeres. Hay miles de pueblos y aldeas abandonadas o con cuatro gatos viviendo. Sí, la España interior se muere, y la de la costa ya es casi de europeos jubilados, de emigrantes marroquíes, rumanos, africanos, chinos, pakistaníes...
Por todo esto me pregunto: ¿para qué sirve la libertad de expresión? Lo puedo decir mil veces, yo, o miles o millones de españoles durante cuarenta años que no sirve de nada, absolutamente para nada.
Por ello también me pregunto: ¿para qué sirve la democracia? Si es para hundir a una nación como se está hundiendo a España, de poco sirve.
Y aquí va lo más gordo del problema de este desastre que es España: los catalanes se han dado cuenta de esto que he escrito, y es una de las causas mayores por la que quieren ser independientes, la mayor sin duda alguna. La verdad, los entiendo perfectamente, y acabaré, quizá, uniéndome a ellos porque no nos podemos dejar arrastrar otra vez al túnel de la historia, dejarnos arrastrar por esa España interior, por esos viejos moribundos que quieren llevarse a su tumba a la mismísima España.
Y peor aún: si todo este disparate persiste, a los deseos de independencia de Cataluña se unirán los de Valencia, Baleares, País Vasco, Navarra; y hasta quizá Canarias, Galicia y la mismísima Andalucía; a toda la España que queda al restarle las castillas, Asturias, Cantabria, La Rioja, Extremadura, Ceuta, melilla y Murcia.
Pero como estamos en democracia y con libertad de expresión, todo esto pasará una vez más desapercibido, o importándole un bledo a los que gobiernan, porque a los que gobiernan España solo les interesa el poder mandar los próximos cuatro años, mandar para forrarse ellos y sus amigos y que les den por el culo a los españoles después de esos cuatro u ocho años.
Y diré más, creo que es la causa del Brexit británico, la causa del auge de Donalds Trupms, de las extremas derechas del centro y norte de Europa y del auge de las extremas izquierdas del sur de Europa.
Si no arreglan estos disparates: el disparate de dejar libertad de expresión para religiones que destruyen mentes, pueblos y naciones enteras (por ejemplo); y el disparate de llamar democracia al control financiero, si no arreglan de una vez por todas estos disparates, estos disparates nos llevarán otra vez al túnel de la Historia; o peor aún, a las guerras, quizá mundiales.
Gracias por pensar.
En estos últimos ocho años, las mejores fuentes calculan más de cincuenta mil suicidios en la España democrática, más de medio millón de desahuciados, trece millones de pobres, otros tantos de niños bajo el umbral de la pobreza, el país más desigual en cuanto a riqueza repartida de Europa y del mundo, salarios de esclavitud, de los más corruptos del planeta... En fin, no acabaría de nombrar negatividades ni con tres tomos gordos.
Yo no soy de vocear lo que dicen los medios de comunicación o cualquier político. Me gusta contrastar lo que dicen. Ahí va un pequeño contraste:
En Premiá de Mar y de Dalt habitan más de 40.000 habitantes. Mi barrio, de unos cinco mil, está rodeado de supermercados. En los dos más cercanos, grandes cadenas como Día o Condis (una de ellas cotiza en bolsa), era difícil encontrar un entrecot. Alguna vez, tuvieron tres entrecot a los cuales debían ir cambiando la fecha de caducidad, tan torpemente que uno se daba cuenta que ponían la nueva fecha encima de la otra (estaban envueltos al vacío con plástico y si se hubiera roto, este se hubiera puesto malo en horas, sino en minutos).
Las tiendas de golosinas y juguetes de niños, así como la zapatería y tiendas de ropas, cerraron hace más de un lustro, y el que ha intentado abrirlas hubo de cerrar en meses.
Casi todos los bares, los pocos que han quedado que son menos de la mitad de los que había, aguantan porque sus dueños esperan deambulando a jubilarse, siguen —aún perdiendo dinero en muchos casos— para poder seguir cotizando y tener una pensión de jubilación de autónomo. Seguir, seguir, seguir mientras muchos han caído enfermos, o muertos (os asustaríais de los muchos muertos sesenta añeros de los últimos años).
La única pescadería ha sido un cerrar y abrir por gente que se creía y cree que España no está tan mal.
Las varias carnicerías cerraron. Ahora hay una árabe que vende de Todo, al igual que una pakistaní y dos o tres chinos que venden de Todo. Cuando digo de Todo, entiéndase qué significa ese "de Todo". Amén de tener ayudas estatales, de sus estados y del español.
Quien tiene ojos en la cara, un poco de tiempo y la tranquilidad para observar, observa que en España ya no hay ilusión, ni los numerosos triunfos deportivos logran sino unos días de ilusión que desaparecen como vinieron: en un momento. España ahora es un país que va envejeciendo desilusionado y aceleradamente.
El que quiera y cuando quiera, que vaya a vivir unos meses al interior de España: a esas castillas, a esa Rioja, a esa Extremadura, a esa Andalucía..., a ese interior que, en muchos casos, tienen menos tasa de densidad de población que el Sahara o Siberia (sin exagerar mucho, créanme), y con una media de edad próxima a la jubilación. De hecho, la inmensa mayoría están próximos a la media de la edad de la muerte, a esos 81 años para hombres y 84 para las mujeres. Hay miles de pueblos y aldeas abandonadas o con cuatro gatos viviendo. Sí, la España interior se muere, y la de la costa ya es casi de europeos jubilados, de emigrantes marroquíes, rumanos, africanos, chinos, pakistaníes...
Por todo esto me pregunto: ¿para qué sirve la libertad de expresión? Lo puedo decir mil veces, yo, o miles o millones de españoles durante cuarenta años que no sirve de nada, absolutamente para nada.
Por ello también me pregunto: ¿para qué sirve la democracia? Si es para hundir a una nación como se está hundiendo a España, de poco sirve.
Y aquí va lo más gordo del problema de este desastre que es España: los catalanes se han dado cuenta de esto que he escrito, y es una de las causas mayores por la que quieren ser independientes, la mayor sin duda alguna. La verdad, los entiendo perfectamente, y acabaré, quizá, uniéndome a ellos porque no nos podemos dejar arrastrar otra vez al túnel de la historia, dejarnos arrastrar por esa España interior, por esos viejos moribundos que quieren llevarse a su tumba a la mismísima España.
Y peor aún: si todo este disparate persiste, a los deseos de independencia de Cataluña se unirán los de Valencia, Baleares, País Vasco, Navarra; y hasta quizá Canarias, Galicia y la mismísima Andalucía; a toda la España que queda al restarle las castillas, Asturias, Cantabria, La Rioja, Extremadura, Ceuta, melilla y Murcia.
Pero como estamos en democracia y con libertad de expresión, todo esto pasará una vez más desapercibido, o importándole un bledo a los que gobiernan, porque a los que gobiernan España solo les interesa el poder mandar los próximos cuatro años, mandar para forrarse ellos y sus amigos y que les den por el culo a los españoles después de esos cuatro u ocho años.
Y diré más, creo que es la causa del Brexit británico, la causa del auge de Donalds Trupms, de las extremas derechas del centro y norte de Europa y del auge de las extremas izquierdas del sur de Europa.
Si no arreglan estos disparates: el disparate de dejar libertad de expresión para religiones que destruyen mentes, pueblos y naciones enteras (por ejemplo); y el disparate de llamar democracia al control financiero, si no arreglan de una vez por todas estos disparates, estos disparates nos llevarán otra vez al túnel de la Historia; o peor aún, a las guerras, quizá mundiales.
Gracias por pensar.
Última edición: